Hay monedas digitales que nunca salen de su red de origen, aunque tú las uses en una red completamente distinta.
Si tienes bitcoin y quieres usarlo en Ethereum, no puedes moverlo así nada más. Bitcoin vive en su propia cadena, con sus propias reglas. No cruza solo. Lo que sí puedes hacer es conseguir una versión de ese bitcoin que circula en Ethereum, mientras el original queda guardado en otro lugar. Quieto. Sin moverse de su red.
El mecanismo es simple. Alguien entrega 1 bitcoin a un custodio, que lo guarda bajo llave y emite 1
$WBTC en Ethereum. Uno a uno. El bitcoin nunca sale de la bóveda. Lo que compras y vendes es el recibo. Y ese recibo vale algo solo mientras el custodio siga teniendo el bitcoin guardado.
El riesgo real no está en la red donde circula la copia, ni en un error de código del contrato. Está en el custodio. En si sigue solvente, si sigue teniendo el bitcoin guardado, si sigue dispuesto a devolverlo. A eso se le llama riesgo de contraparte. Y si el custodio quiebra o deja de responder, la copia se queda sin respaldo. Aunque la red funcione perfecto.
A esa copia que vive en otra red, respaldada por alguien que guarda el original, se le llama token envuelto.
CONCEPTOS CLAVE
- Un token envuelto no es el original. Es una copia, y vale lo que vale porque alguien externo guarda ese original y promete devolverlo.
- El respaldo depende de la solvencia del custodio, no del protocolo donde circula el token envuelto.
- Que una red funcione sin fallas no dice si el activo que respalda al token envuelto sigue existiendo.
Es la misma lógica de un certificado de depósito. El papel representa el oro guardado en la bóveda, y vale algo solo mientras ese oro siga ahí.
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