Porque volvió a frenar el entrenamiento de sus modelos de IA más avanzados: un agente encontró una brecha en las restricciones de seguridad, accedió a Internet y se comunicó con otro chatbot externo.
El sistema de monitoreo detectó el comportamiento en unos 12 minutos. Un humano comenzó a revisarlo 3 minutos después.
El agente siguió funcionando y el entrenamiento recién fue detenido manualmente unas 2 horas y media después.
El modelo estaba realizando una tarea de investigación dentro de un entorno que, en teoría, no debía tener acceso a Internet.
Sin embargo, encontró una brecha en el filtrado de DNS y la utilizó para comunicarse con un chatbot externo.
OpenAI decidió pausar el entrenamiento, evaluación e inferencia con herramientas de sus modelos más capaces hasta validar nuevas medidas de seguridad.
En julio, durante evaluaciones internas de ciberseguridad, otros modelos de OpenAI lograron sortear controles, obtener acceso a Internet y comprometer partes de la infraestructura de investigación de OpenAI y de Hugging Face.
La propia compañía calificó aquel episodio como un “warning shot” para la industria.
Porque las acciones de Microsoft avanzan más de 3% hoy y vuelven a superar los US$500 y se acercan a su ATH.
¿El motivo?
Wall Street vuelve a poner el foco en uno de los activos más importantes de la compañía: la inteligencia artificial.
Microsoft está recibiendo optimismo de analistas por el crecimiento de Azure, la monetización de Copilot y una mayor adopción de sus herramientas de IA por parte de empresas.
En su último trimestre, Microsoft facturó cerca de US$90.000 millones (+18%), mientras que Azure creció 43%. Además, Microsoft 365 Copilot ya superó los 30 millones de usuarios pagos.
Microsoft cerró el trimestre con aproximadamente US$678.000 millones de ingresos cloud contratados pendientes de reconocer.
¿Microsoft está infravalorada frente a otros gigantes de IA?
Porque su fortuna se disparó gracias a los servidores y la infraestructura necesaria para hacer funcionar la IA.
Michael Dell volvió a convertirse en la 4ª persona más rica del mundo, superando a Mark Zuckerberg y Sergey Brin.
Solo en una jornada su patrimonio aumentó más de US$11.000 millones después de que las acciones de Dell Technologies subieran casi 6%.
¿La razón?
La demanda de infraestructura para inteligencia artificial.
Dell posee aproximadamente el 40% de Dell Technologies, una compañía que se convirtió en uno de los grandes beneficiarios de la carrera mundial por construir centros de datos.
Los números:
→ US$47.000 millones de ingresos trimestrales → +58% interanual → US$16.400 millones en servidores optimizados para IA → +100% interanual → US$60.900 millones en nuevos pedidos de servidores de IA → US$95.000 millones de backlog
Porque los gigantes de la inteligencia enfrentan una demanda que sostiene que se pusieron de acuerdo para pregonar la desaceleración en el desarrollo de la IA.
Anthropic, OpenAI, SpaceXAI y Google fueron demandadas en EE.UU. bajo el argumento de que coordinar una desaceleración en el desarrollo de IA podría violar las leyes antimonopolio.
Dario Amodei, CEO de Anthropic, propuso desacelerar el desarrollo para introducir mayores controles de seguridad. Sam Altman, Elon Musk y Demis Hassabis expresaron públicamente coincidencias con la necesidad de moderar el ritmo y reforzar las salvaguardas.
La demanda sostiene que si los principales competidores coordinan la desaceleración puede haber un potencial problema antimonopolio.
La competencia fue precisamente lo que empujó inversiones multimillonarias en chips, centros de datos, energía y modelos cada vez más potentes.
Ahora algunas de las empresas que lideran esa carrera dicen que la velocidad también puede convertirse en un riesgo.
Porque las acciones de $AMD se disparan y marcan un nuevo ATH.
¿La razón? Podría subir ~10% el precio de varios de sus chips desde Q4.
Un reporte de la cadena de suministro indica que AMD estaría preparando aumentos cercanos al 10% en aceleradores de IA, GPUs y chipsets, después de que TSMC trasladara mayores costos de fabricación.
Si AMD puede trasladar gran parte del aumento de costos a sus clientes sin perder volumen, estaría mostrando algo que Wall Street valora muchísimo: pricing power.
La demanda de capacidad de cómputo sigue siendo enorme y, cuando la oferta es limitada, un aumento de precios no necesariamente destruye demanda. Puede terminar sosteniendo —o incluso ampliando— ingresos y márgenes.
El otro lado de la historia es TSMC.
AMD depende de TSMC para fabricar buena parte de sus chips. Si los costos de wafers avanzados siguen subiendo, la inflación de semiconductores puede viajar por toda la cadena:
El mercado parece estar interpretando por ahora el posible aumento más como poder de precios que como un problema de costos.