En el apartado anterior aprendimos cómo se calcula el hash de un bloque. Pero hay una diferencia fundamental entre obtener un hash cualquiera y encontrar uno que cumpla las condiciones exigidas por Bitcoin.

Para incorporar un nuevo bloque a la cadena, no alcanza con calcular su identificador. El resultado debe cumplir una condición matemática: ser menor o igual que un valor límite establecido por el protocolo, conocido como target.

¿Y cómo se consigue ese resultado?

Los mineros realizan una enorme cantidad de cálculos, modificando determinados datos del encabezado y aplicando nuevamente la función criptográfica SHA-256 dos veces.

Cada modificación produce un nuevo hash que debe compararse con el objetivo exigido.
Si no cumple la condición, se intenta nuevamente con otros datos.

Pero lo interesante es que nadie puede predecir qué intento producirá un hash válido.

No existe una fórmula conocida que permita descubrir directamente la solución. Los resultados son impredecibles antes de calcularlos y cada nuevo intento tiene una probabilidad de éxito extremadamente pequeña.

Por eso decimos que la minería es un proceso probabilístico....

Imaginá miles de equipos especializados distribuidos por el mundo, realizando continuamente cantidades extraordinarias de cálculos. Todos participan en la búsqueda de un resultado que satisfaga las condiciones de Bitcoin.

Un minero podría encontrarlo en su próximo intento, mientras que otro podría realizar billones de cálculos sin conseguirlo.

Y acá aparece la explicación de los famosos diez minutos.
Bitcoin no produce obligatoriamente un bloque cada diez minutos. Ese tiempo es un promedio que el protocolo busca mantener.

Puede aparecer un bloque pocos segundos después del anterior. También pueden transcurrir veinte, treinta minutos o más sin que se encuentre ninguno.

Cada nuevo intento constituye otra oportunidad de éxito, pero haber esperado mucho tiempo no significa que el siguiente cálculo tenga mayores probabilidades de funcionar.

Entonces, ¿cómo consigue Bitcoin mantener ese promedio si la cantidad de equipos que participan cambia constantemente?

Mediante un mecanismo llamado ajuste de dificultad.
Cada 2.016 bloques, aproximadamente cada dos semanas, el protocolo reajusta el objetivo de minería teniendo en cuenta el tiempo que tardaron en producirse los bloques del período.

Si fueron encontrados demasiado rápido, aumenta la dificultad. Si tardaron demasiado, puede disminuirla.

De esta manera, Bitcoin regula la exigencia matemática sin establecer horarios fijos ni depender de una autoridad central que decida cuándo debe aparecer el próximo bloque.

Sin embargo, encontrar un hash adecuado es solamente una parte del proceso. El bloque también debe cumplir las demás reglas de Bitcoin y ser verificado por los nodos de la red.

Y esto nos lleva a una pregunta fundamental: si un minero encuentra un nuevo bloque en cualquier lugar del mundo, ¿cómo llega esa información a las demás computadoras para que puedan verificarlo?

Para comprenderlo, necesitamos conocer cómo funciona la comunicación entre los participantes de Bitcoin....

Lo vemos ???

$ETH $BTC $USDC

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