World ID de Sam Altman: la solución para verificar la humanidad en la era de la IA
Con la integración de los agentes de IA en las apps, ahora es cada vez más difícil saber si estamos hablando con un humano o con un asistente virtual.
Los agentes de IA son cada vez más comunes, pero ¿cómo saber si son humanos? Sam Altman, CEO de OpenAI, propone una solución con World ID y AgentKit.
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Con la integración de los agentes de IA en las apps, ahora es cada vez más difícil saber si estamos hablando con un humano o con un asistente virtual.
Reservando una cena o comparando precios, los agentes ya están casi más integrados que los humanos en la economía digital. Según la empresa McKinsey, solo el comercio gestionado por agentes podría mover entre 3 y 5 billones de dólares para 2030.
El miedo a los bots condiciona a los agentes de IA
Los bots están invadiendo el espacio digital, creando una gran incertidumbre en aplicaciones o webs. Este agente malicioso impide que los de IA puedan ejercer las tareas asignadas.
En este contexto, un asistente de IA que intente reservar una mesa o consultar precios se encuentra con esta barrera.
En soluciones de micropagos, por ejemplo, como el proyecto x402 de Cloudflare, no se resuelve el problema de fondo, ya que una sola persona podría operar cientos de agentes, aparentando ser cientos de personas distintas y abriendo la puerta a abusos, manipulación de estadísticas o acaparamiento masivo.
De este problema nace AgentKit, de World ID, que cuenta con casi 18 millones de usuarios en más de 160 países, permitiendo probar de manera efectiva que hay un humano real y único detrás de cada agente, sin revelar datos personales. Es, en esencia, un "tick azul" para la IA.