⛏️La tasa de hash de Bitcoin en Venezuela subió 122% interanual. El avance ocurre bajo prohibición total con conexiones informales. Con los severos apagones proyectados se dificulta la posibilidad de legalización de la actividad.
Crece la minería de Bitcoin en Venezuela, pero enfrenta desafíos a futuro.
La firma Ecoanalítica prevé apagones recurrentes en el país durante los próximos cinco años.
El alza de la tasa de hash nacional ocurre bajo una prohibición total y conexiones ilícitas.
La firma consultora Ecoanalítica proyecta que las deficiencias del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Venezuela y los episodios de racionamiento se mantendrán de forma recurrente durante los próximos cinco años, consolidándose como una restricción estructural para el país.
De acuerdo con un informe de la empresa reseñado por Infobae el 7 de octubre de 2026, la oferta eléctrica venezolana difícilmente supera los 13.000 megavatios (MW) en momentos de máxima disponibilidad, mientras que la demanda ya ha sobrepasado los 15.000 MW, generando un déficit que actúa como el principal cuello de botella para cualquier intento de reactivación económica.
El diagnóstico de la consultora detalla que el parque termoeléctrico nacional opera por debajo del 15% de su potencial tras años de desinversión, lo que traslada la exigencia a la generación hidroeléctrica del complejo Guri.
Esta instalación funciona actualmente al 60% de su capacidad y mantiene siete de sus 20 turbinas fuera de servicio.
Según el reporte, la reciente salida de emergencia de la Unidad 17 mantendrá inoperativa una turbina de 770 MW por al menos dos años, lo que limita el flujo de agua hacia las centrales de Caruachi y Macagua, generando una pérdida combinada de 1.200 MW en el Bajo Caroní.

Central Hidroeléctrica Simón Bolivar, ubicada en la represa Guri.
Las interrupciones diarias alcanzan de seis a ocho horas en zonas como Zulia y Los Andes, afectando a más del 98% de los hogares y comercios, e incluso ya impactan al 82% de los usuarios en Caracas.
Este sombrío panorama energético contrasta con las estadísticas sobre la minería de Bitcoin en el país.
Datos de Hashrate Index al cierre del tercer trimestre de 2026, reportados previamente por CriptoNoticias, indican que Venezuela aumentó su tasa de hash en un 122% interanual, sumando 4 exahashes por segundo (EH/s) solo en el último trimestre para alcanzar un total aproximado de 10 EH/s.
Este volumen ubica al mercado venezolano por encima de jurisdicciones como Laos o Finlandia, a pesar de que la actividad se desarrolla bajo una prohibición total vigente desde mediados de 2024.
El incremento del poder de cómputo en el territorio venezolano no responde a una mejora en el suministro formal del SEN.
Con un hashprice global presionado, que osciló en torno a los 40 dólares por petahash diario a fines de septiembre, los operadores buscan electricidad de bajo costo para mantener los márgenes de rentabilidad de sus equipos.
Informes de este medio resaltan que algunos mineros logran este objetivo a través de conexiones informales o ilegales a la red, como evidenciaron los desmantelamientos de instalaciones clandestinas en San Félix y Aragua durante el mes de mayo.
Otra vía documentada consiste en ubicar centros de datos mineros cerca de las fuentes de generación para consumir energía que no logra transportarse por la red debido a las deficiencias y pérdidas en el sistema de distribución.
Aunque el ministro de Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, anunció la incorporación de 1.300 MW al sistema para el último trimestre del año mediante acuerdos con empresas transnacionales, la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) reveló que durante el segundo trimestre de 2026 las empresas reportaron un incremento del 68% en las horas laborales sin suministro eléctrico en comparación con el primer trimestre.
La coexistencia de una red eléctrica severamente limitada y el avance de la minería de Bitcoin plantea obstáculos directos para el desarrollo de la industria en el país.
Ante la expectativa de racionamiento estructurado por un lustro, resulta altamente improbable que las autoridades contemplen una legalización de la minería de criptomonedas en el corto plazo, ya que el Estado no logra garantizar la energía necesaria para la población y el sector industrial.
A su vez, la propia falta de suministro eléctrico constante amenaza con convertirse en una barrera operativa ineludible para la actividad minera local, la cual requiere de energía ininterrumpida para ser rentable, condicionando severamente la sostenibilidad de este crecimiento informal.
La minería de Bitcoin en Venezuela crece donde la luz es más barata que el riesgo
Mientras se mantiene la prohibición, Hashrate Index detecta un salto del 122% interanual.

El piso estatal de ~4 EH/s no se movió en dos años. La capa privada cayó con los operativos de 2024 y regresó hasta 6 EH/s sin que mediara derogación alguna
Los mineros leen el riesgo como costo operativo, no como disuasión.
EE. UU. pierde 10 EH/s por IA; Venezuela suma 4 EH/s sin permiso.
En un galpón industrial de Maracay, en la región central de Venezuela, cuatro mil equipos de minería de Bitcoin funcionaban sin pausa, hasta que las autoridades irrumpieron en el lugar en mayo de 2026.
Varios meses después, el ministro de Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, reafirmaba en televisión nacional que la minería digital continuaba absolutamente prohibida en Venezuela y que los infractores pagarían con cárcel. Sin embargo, los satélites globales de transmisión de datos registraron exactamente lo contrario, como lo informó CriptoNoticias más temprano.
Durante el último trimestre de 2026, la capacidad de cómputo de Bitcoin en suelo venezolano se disparó un 122% interanual, alcanzando los 10 exahashes por segundo. La cifra representa un salto vertiginoso frente a los 6 exahashes reportados meses atrás, configurando un fenómeno desconcertante para los analistas internacionales.
La contradicción entre la ley escrita y el tráfico de datos en tiempo real revela que el veto gubernamental no detuvo la actividad digital. En realidad, la capacidad de procesamiento creció a un ritmo que supera con creces la velocidad de cualquier otra nación sudamericana durante el mismo periodo.
La explicación a esta contradicción reside en un cálculo estrictamente económico que eclipsa cualquier riesgo legal. Venezuela cuenta con una masa gigantesca de energía varada que no puede llegar a las redes residenciales debido al deterioro de las líneas de transmisión de alta tensión. Ese excedente eléctrico, junto con el gas sobrante que se quema a diario en los campos petroleros, genera el costo energético más bajo de todo el planeta.
En la contabilidad de la minería de Bitcoin, cuando la energía es prácticamente gratuita, ya sea por subsidios extremos, como en Venezuela, o por conexiones ilegales masivas, como ocurrió en Paraguay, el valor de las monedas digitales extraídas supera ampliamente el costo de reponer las máquinas decomisadas.
Este diferencial gigantesco convierte las sanciones legales (incautaciones, multas e incluso procesos penales) en un simple gasto operativo. El resultado es el mismo en ambos países: un fuerte incentivo económico a reabrir o reinstalar granjas digitales de forma reiterada a lo largo del territorio, pese a las campañas de persecución estatal
¿Quién controla realmente los megavatios fantasma?
Ese enorme volumen de electricidad desaprovechada creó el escenario ideal para una estructura dual de procesamiento. Según las evaluaciones de tráfico geolocalizado elaboradas por El Sultán, analista de Luxor para Hashrate Index al cierre del cuarto trimestre de 2026, el núcleo duro de esta industria no opera desde garajes clandestinos, sino desde infraestructuras vinculadas al propio aparato gubernamental.
El propio especialista señaló en sus reportes que la abrumadora mayoría de la potencia venezolana es operada por el Estado. Según su análisis, el incremento responde al propio gobierno expandiendo su capacidad para capturar esa energía aislada, mientras reprime los consumos en zonas residenciales para proteger la estabilidad de los hogares.
Para un operador privado, perder varios miles de procesadores en un operativo de seguridad representa una herida financiera severa pero no letal. Si la tarifa eléctrica recibida es nula o ridículamente baja, la inversión inicial de los equipos se recupera en pocos meses de funcionamiento continuo.
Esa dinámica explica por qué la incautación de cientos de máquinas en recintos industriales del estado Bolívar o la recompensa de mil dólares ofrecida por el gobernador de Carabobo, Rafael Lacava, por información sobre granjas clandestinas no frenan el flujo informático. El incentivo financiero actúa como una marea incesante que reabsorbe las pérdidas policiales en los balances trimestrales de las empresas.
Paralelamente, las denuncias del dirigente opositor Andrés Velásquez señalan que las instalaciones de mayor escala operan dentro del complejo hidroeléctrico Macagua y la subestación Guayana bajo la protección de funcionarios regionales. El veto legal se convierte de esta forma en un filtro selectivo que persigue la minería pequeña mientras preserva las grandes infraestructuras productivas.
En este panorama irrumpe un factor inesperado proveniente del exterior. Las licencias generales 48A y 49A de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro estadounidense, actualizadas hasta septiembre de 2026, autorizan a firmas internacionales a invertir en la generación, transmisión y distribución eléctrica en Venezuela, creando un marco regulatorio único en la región.

Arriba, lo que no cambia. Abajo, lo que regresó sin permiso en la minería de Bitcoin de Venezuela
¿Habla la ley o manda la potencia energética?
El verdadero examen para este modelo ocurrirá cuando se publiquen los datos consolidados a comienzos del próximo año. Si la capacidad informática venezolana se mantiene por encima de los ocho exahashes sin que exista un cambio legislativo, quedará demostrado que las leyes del mercado energético pesan más que la retórica oficial.
Si por el contrario la actividad se desploma de forma sostenida tras los últimos decretos, la prohibición habrá probado su capacidad de disuasión. Por ahora, el pulso silencioso entre el decreto estatal y el rendimiento de los algoritmos continúa en los confines donde la corriente eléctrica es infinita y el riesgo es solo un costo más.
La minería de bitcoin en Venezuela figura entre las de mayor crecimiento a nivel mundial

Granja industrial de minería de Bitcoin
Venezuela aumentó un 122% su hashrate interanual y alcanzó unos 10 EH/s.
La actividad en el país se desarrolla bajo una prohibición total vigente.
La tasa de hash de la red Bitcoin se mantuvo estable al cierre del tercer trimestre de 2026 en aproximadamente 941 EH/s, tras registrar una variación intertrimestral del 0,1% que frenó dos periodos consecutivos de contracción.
Según el mapa de calor global del cuarto trimestre publicado por Hashrate Index el 5 de octubre de 2026, la estabilidad global de la capacidad de cómputo evidenció una intensa redistribución geográfica impulsada por mercados emergentes.
En América Latina, Venezuela destacó al superar los dos dígitos con una capacidad de aproximadamente 10 EH/s, consolidando un incremento del 67% respecto al trimestre anterior, cuando registraba cerca de 6 EH/s, y un crecimiento interanual del 122% frente a los 4,5 EH/s previos.
El informe especifica que este avance se produjo bajo una prohibición total de la minería vigente desde mediados de 2024, tal como lo ha reportado CriptoNoticias. Dice Hashrate Index:
Nuestro propio análisis del tráfico geolocalizado describe la actividad restante como legítima o semilegítima, en lugar de estatal, y la cobertura venezolana del mapa de calor la ha caracterizado como principalmente informal.
Hashrate Index, empresa de datos de minería de Bitcoin.
Con este volumen, el mercado venezolano superó en tamaño a jurisdicciones como Laos, Finlandia o Malasia.

Ganadores y perdedores en tasa de hash trimestral, según el Hashrate Index.
El comportamiento venezolano contrastó con el de otros países de la región. Paraguay se mantuvo como el principal referente regional al sumar otro EH/s para alcanzar aproximadamente 45 EH/s, ubicándose en el cuarto puesto a nivel mundial gracias a su actividad en la central hidroeléctrica de Itaipú y logrando un incremento del 12% interanual.
Por su parte, Bolivia subió hasta los 4 EH/s, lo que representa un aumento interanual del 33%, mientras que Argentina continuó su descenso hasta los 3 EH/s debido a la inestabilidad macroeconómica.
A escala global, la redistribución del hashrate también estuvo marcada por la caída de Estados Unidos, que perdió 10 EH/s para situarse en aproximadamente 335 EH/s —una participación del 35,6%— debido a la conversión de capacidad hacia la inteligencia artificial y la computación de alto rendimiento.
De todos modos, EE. UU. mantiene la mayor cuota de mercado, tal como se ve en la imagen a continuación:

10 países dominantes en la minería de Bitcoin actualmente.
En contraste, Rusia aumentó su capacidad hasta los 170 EH/s, alcanzando un 18,1% de cuota de mercado.
Por otro lado, Etiopía sufrió una contracción del 35% en minería de Bitcoin al caer de 23 a 15 EH/s tras un recorte de suministro eléctrico aplicado por la empresa estatal Ethiopian Electric Power a mediados de septiembre, derivado de una sequía provocada por El Niño.
Pakistán triplicó con creces su capacidad al pasar de 2,5 EH/s a aproximadamente 8 EH/s, registrando el mayor repunte trimestral absoluto del periodo, mientras que Indonesia ascendió al top ocho mundial con unos 20 EH/s.
La estabilización de la tasa de hash global en ~941 EH/s anticipa que la capacidad de procesamiento continuará reubicándose geográficamente en función de los costos energéticos, las restricciones operativas locales y la evolución de los precios del hash.
#MineríaDeBitcoin #venezuela #BTC走势分析 #binancevenezuela🇻🇪 #bitcoin $BTC
