Suramérica no carece de energía para minar bitcoin, le faltan reglas que la dejen usar

En Paraguay, Argentina, Bolivia y Venezuela sobra energía, pero sus problemáticas residen en si el Estado deja vendérsela a los mineros de bitcoin.

Paraguay concentra represas hidroeléctricas capaces de abastecer a media Sudamérica y sus mineros aportan cerca del 4% del poder de cómputo mundial de bitcoin. Argentina tiene en Vaca Muerta uno de los mayores yacimientos de gas no convencional del planeta. Brasil desperdicia electricidad eólica que ninguna línea de transmisión logra transportar. Bolivia y Venezuela suman gas quemado e hidroelectricidad varada por miles de millones de dólares.

A los cinco les sobra energía, pero la problemática no está en las reservas de cada país, sino en quién decide a quién se le vende. Por lo tanto, la variable que ordena el mapa de minería de Bitcoin en esos países de América Latina es regulatoria, no geológica.

Donde el Estado permite vender el sobrante a un comprador que puede apagarse en minutos, aparece la minería y se queda. Donde manda el subsidio, las restricciones cambiarias o la sanción, el mismo recurso entra y sale del negocio según convenga.

El caso Paraguay: minería sí, minería no

Paraguay ilustra el primer caso. La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) fijó el 31 de diciembre de 2027 como vencimiento de los contratos con los mineros, pese a que aportan cerca del 60% de sus ingresos por venta de excedentes de energía.

El gobierno de Paraguay evalúa ceder esos megavatios a la inteligencia artificial (IA), que le promete potencialmente un mayor rédito económico, así como también mayor generación de empleo.

Sin embargo, cortar el flujo minero no sale gratis. Una parte de la deuda de la ANDE con Itaipú se financia con esos ingresos, y si desaparecen, el Estado deberá cubrir el faltante con más deuda.

La coyuntura paraguaya evidencia que la energía existe, perolas reglas se alejan de la minería de Bitcoin en Sudamérica.
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