Le regalaron la mitad de una criptomoneda sin pedirla... y la usó para salvar vidas
Seguimos la semana 8 con una historia corta, pero de las que dejan buen sabor.
Agosto de 2020: nace Shiba Inu, otro meme-coin más inspirado en Dogecoin, creado por alguien anónimo bajo el nombre "Ryoshi". Como gesto simbólico, Ryoshi hizo algo insólito desde el día uno: envió la mitad de todo el suministro del token, 505 billones de SHIB, directo a la billetera de Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum. Sin avisarle. Sin pedirle permiso.
La intención era clara: si Vitalik nunca los tocaba, quedaban "bloqueados" para siempre, reduciendo la oferta y dándole más peso a la moneda.
Durante casi un año, esos tokens se quedaron ahí, dormidos, sin que Vitalik hiciera nada. Hasta mayo de 2021, cuando SHIB subió más de 1.200% en una semana y ese regalo no pedido pasó a valer miles de millones de dólares.
Ahí Vitalik tomó una decisión que nadie esperaba: en lugar de vender y quedarse con una fortuna instantánea, donó 50 billones de SHIB (unos 1.000 millones de dólares) al fondo de ayuda contra el Covid-19 en India, en plena ola devastadora de contagios en ese país. Y con el resto, hizo algo todavía más radical: quemó 410 billones de tokens, enviándolos a una dirección sin salida, eliminándolos para siempre de la circulación.
En un solo fin de semana, "quemó" viva una fortuna de 6.700 millones de dólares que legalmente ya era suya.
Lo insólito es el contraste: en un ecosistema donde la mayoría de estas historias son sobre gente acumulando o perdiendo fortunas por accidente, aquí alguien recibió miles de millones sin pedirlos y decidió, por su cuenta, no quedarse con nada.
¿Tú qué habrías hecho en su lugar: donarlo todo como hizo él, o quedarte al menos con una parte?
Si te gustó esta, sígueme: el viernes cierro la semana 8 con otra historia que todavía no conoces.
