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Cristiano Ronaldo y Luka Modrić se encuentran en el lobby del hotel en Toronto antes de su partido de eliminación directa en el Mundial 2026.Cristiano se acomoda el pelo frente al reflejo de una cuchara y le dice: "Ay, mi papá, mira este físico, yo a mis 41 años sigo corriendo como un lince. Mañana te jubilo, abuelo".Modrić lo mira con una calma milenaria, se acomoda la vincha y le responde: "Tranquilo, 'Bicho'. Yo tengo 40, pero juego tanto al primer toque que mis pases viajan en el tiempo. De hecho, mañana te voy a marcar de cerca con Joško Gvardiol y, si el partido se traba, te arrastramos a los penales de los que nunca saldrás vivo".En ese momento entra Roberto Martínez corriendo, asustado por las tormentas de Canadá, y grita: "¡Muchachos, cancelen el entrenamiento en el parque que el viento nos vuela los sistemas tácticos!". Cristiano se da vuelta indignado y le dice: "¿Cuál táctica, míster? Si la única instrucción es que Vitinha y Bernardo Silva me la pasen a mí, aunque esté rodeado por cinco croatas".Modrić sonríe de reojo, agarra su bastón imaginario y le susurra a Ivan Perišić: "Que se siga peinando, Ivan. Mañana le controlamos el mediocampo y lo mandamos de vuelta a Arabia a jugar con los camellos". ¡Un verdadero choque de titanes prehistóricos que se resisten a la jubilación!
Cristiano Ronaldo y Luka Modrić se encuentran en el lobby del hotel en Toronto antes de su partido de eliminación directa en el Mundial 2026.Cristiano se acomoda el pelo frente al reflejo de una cuchara y le dice: "Ay, mi papá, mira este físico, yo a mis 41 años sigo corriendo como un lince. Mañana te jubilo, abuelo".Modrić lo mira con una calma milenaria, se acomoda la vincha y le responde: "Tranquilo, 'Bicho'. Yo tengo 40, pero juego tanto al primer toque que mis pases viajan en el tiempo. De hecho, mañana te voy a marcar de cerca con Joško Gvardiol y, si el partido se traba, te arrastramos a los penales de los que nunca saldrás vivo".En ese momento entra Roberto Martínez corriendo, asustado por las tormentas de Canadá, y grita: "¡Muchachos, cancelen el entrenamiento en el parque que el viento nos vuela los sistemas tácticos!". Cristiano se da vuelta indignado y le dice: "¿Cuál táctica, míster? Si la única instrucción es que Vitinha y Bernardo Silva me la pasen a mí, aunque esté rodeado por cinco croatas".Modrić sonríe de reojo, agarra su bastón imaginario y le susurra a Ivan Perišić: "Que se siga peinando, Ivan. Mañana le controlamos el mediocampo y lo mandamos de vuelta a Arabia a jugar con los camellos". ¡Un verdadero choque de titanes prehistóricos que se resisten a la jubilación!