Acabo de dejar un mensaje a la profesora en el canal de YouTube CAMBIO, en la publicación del 1 de noviembre de 2026 del programa titulado "Escritura e Inteligencia Artificial".

Pueden ver el video original en el siguiente enlace: https://youtu.be/wY28G-OpFlI

Comparto por aquí la reflexión completa que le dejé en su caja de comentarios sobre el debate actual de la Inteligencia Artificial, el oficio literario y la democratización tecnológica:

Profesora, entiendo su postura y la aprensión histórica frente a los avances tecnológicos. Sin embargo, tras escuchar sus argumentos durante más de una hora, percibo una visión marcadamente rígida y elitista sobre el oficio de escribir.

El propio Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura, explicaba que trabajaba sus obras a través de múltiples borradores hasta alcanzar el límite de lo que su propia capacidad intelectual y técnica le permitía dar. Aún con todo su dominio del lenguaje, entregaba ese manuscrito a la editorial consciente y humilde de que debía pasar por las manos de correctores profesionales para su pulimento final. Ninguna obra humana nace ni se concluye en la infalibilidad de un solo individuo.

Si usted ha publicado libros de manera tradicional, como intuyo, resulta innegable que sus manuscritos han pasado por ese mismo filtro técnico de editores y correctores de estilo. Ningún autor serio publica en solitario. La diferencia crucial hoy en día es una cuestión de acceso económico: contratar servicios editoriales profesionales no está al alcance de todos. Quienes no disponemos de esos recursos acudimos a las herramientas tecnológicas estrictamente como ese taller de revisión gramatical y ortográfica, no para sustituir la creación de la historia.

Sostener que utilizar estas herramientas para la revisión técnica «contamina» el texto es desaprobar un proceso que en la industria tradicional siempre ha existido, solo que antes estaba reservado para unos pocos. La voz, la visión y la intención pertenecen 100% al autor; el pulimento técnico simplemente limpia el camino para el lector.

Y para rematar, veámoslo con total realismo: la IA no viene a reemplazar al escritor, viene a sustituir el monopolio de la editorial tradicional. Ocurre exactamente igual que con la economía global, que avanza de forma inevitable hacia la digitalización y la tokenización. La tecnología está democratizando la edición y descentralizando el poder editorial, le guste o no a la academia tradicional.

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