Una transferencia de dinero proveniente de la venta de criptomonedas puede generar preguntas. La clave está en poder demostrar el origen de los fondos。
Imaginemos esta situación。
Durante varios años compraste Bitcoin。
No lo compraste todo de una vez。
Fuiste invirtiendo de a poco。
Unos meses compraste USD 500。
Después USD 1.000。
En otra oportunidad USD 300。
El precio de Bitcoin subió。
Decidís vender。
Convertís tus criptomonedas a dólares y finalmente retirás el dinero hacia tu cuenta bancaria。
Y un día recibís un mensaje del banco: