El ecosistema Ethereum se fragmenta y las wallets deberán salir al rescate
La capa base de Ethereum y la L2 Base abandonaron un estándar común, y ahora las wallets de usuarios deben traducir entre ambos por su cuenta.
Cada vez que se envía una transacción desde una wallet de criptomonedas, la red en la que el usuario está operando debe validar que la operación sea legítima antes de ejecutarla. En la capa principal de Ethereum (L1), esta validación está estrictamente limitada a una sola regla: la firma digital de una clave privada.
Para superar esta rigidez existe la abstracción de cuentas (AA), una mejora técnica que transforma las wallets en contratos inteligentes programables. Esto permite autorizar transacciones con métodos alternativos (como biometría o multifirmas), pagar las comisiones de gas con tokens distintos a ether (ETH) o agrupar múltiples operaciones en un solo clic.
Sin embargo, llevar esta flexibilidad al protocolo base de Ethereum ha generado un fuerte dilema arquitectónico. Hasta la semana pasada, los desarrolladores intentaban aplicar en la L1 el mismo enfoque que utilizaba Base, una de las redes de segunda capa (L2) más relevantes del ecosistema y que fue desarrollada por Coinbase.
Sin embargo, ese intento de unificación fracasó y cada red seguirá ahora con su propia propuesta de mejora (EIP) y sus propios estándares de abstracción de cuentas: Base con EIP-8130 y Ethereum con EIP-8141
$ETH $BTC $ZEC
La capa base de Ethereum y la L2 Base abandonaron un estándar común, y ahora las wallets de usuarios deben traducir entre ambos por su cuenta.
Cada vez que se envía una transacción desde una wallet de criptomonedas, la red en la que el usuario está operando debe validar que la operación sea legítima antes de ejecutarla. En la capa principal de Ethereum (L1), esta validación está estrictamente limitada a una sola regla: la firma digital de una clave privada.
Para superar esta rigidez existe la abstracción de cuentas (AA), una mejora técnica que transforma las wallets en contratos inteligentes programables. Esto permite autorizar transacciones con métodos alternativos (como biometría o multifirmas), pagar las comisiones de gas con tokens distintos a ether (ETH) o agrupar múltiples operaciones en un solo clic.
Sin embargo, llevar esta flexibilidad al protocolo base de Ethereum ha generado un fuerte dilema arquitectónico. Hasta la semana pasada, los desarrolladores intentaban aplicar en la L1 el mismo enfoque que utilizaba Base, una de las redes de segunda capa (L2) más relevantes del ecosistema y que fue desarrollada por Coinbase.
Sin embargo, ese intento de unificación fracasó y cada red seguirá ahora con su propia propuesta de mejora (EIP) y sus propios estándares de abstracción de cuentas: Base con EIP-8130 y Ethereum con EIP-8141
$ETH $BTC $ZEC
