Las sanciones podrían dividir la liquidez global y convertir ciertos activos en oportunidades de alto riesgo para operadores locales.

La nueva arquitectura también dará un papel central a bancos, corredores y plataformas que obtengan las licencias correspondientes

El nuevo esquema ruso permitirá operar con Bitcoin, Ether y USDT bajo un sistema de intermediarios

Rusia limitará a menos de USD 4.000 anuales por intermediario las inversiones en criptomonedas

Rusia se prepara para regular formalmente el mercado de criptomonedas, pero el nuevo marco podría tener una consecuencia inesperada: la creación de un circuito de negociación parcialmente separado de las referencias internacionales.

Vladislav Kochetkov, presidente del consejo de administración del grupo financiero Finam, advirtió ante la agencia estatal TASS que Rusia podría convertirse en un mercado para criptomonedas que otras jurisdicciones consideran demasiado riesgosas debido a su historial de interacción con direcciones, plataformas o entidades sancionadas.

El ejecutivo planteó que estos activos podrían negociarse dentro de Rusia con descuentos frente a sus precios internacionales. La razón sería la menor cantidad de compradores dispuestos a aceptarlos y las dificultades para trasladarlos posteriormente hacia otros mercados. Aunque no ofreció una cifra concreta, calificó la posible diferencia de precios como significativa.

El fenómeno no implica que exista una nueva categoría técnica de criptomonedas. Se trata de activos cuyo historial en la red puede estar relacionado con direcciones o plataformas restringidas. Aunque sus movimientos sean verificables públicamente, esa trazabilidad puede hacer que determinadas contrapartes eviten recibirlos.

La situación podría generar un circuito de precios propio en Rusia y abrir oportunidades de arbitraje para operadores dispuestos a asumir mayores riesgos. Sin embargo, también podría incrementar la volatilidad, ampliar las diferencias entre plataformas y dificultar la salida de posiciones hacia mercados internacionales.

El escenario coincidirá con la entrada en vigor, el 1 de septiembre de 2026, de las principales disposiciones de la nueva legislación rusa sobre moneda digital y derechos digitales, como explicó CriptoNoticias. El marco permitirá a inversionistas no profesionales acceder a determinados activos, entre ellos Bitcoin, Ether y USDT, aunque bajo límites de inversión y mediante entidades autorizadas.

Bancos, corredores y plataformas especializadas podrán participar bajo distintos esquemas de licencia, mientras que los denominados depósitos digitales asumirán funciones de custodia y registro de las tenencias. El modelo coloca a los intermediarios en el centro de un mercado que, en otros países, suele permitir un acceso más directo mediante billeteras personales.

Kochetkov anticipa que el mercado ruso estará orientado principalmente hacia la especulación y la negociación de activos, más que hacia su utilización cotidiana como medio de pago o mediante esquemas de autocustodia.

De concretarse este escenario, Rusia no solo estaría creando un marco regulatorio propio para las criptomonedas, sino también un mercado condicionado por sus sanciones, sus reglas internas y una conexión más limitada con la liquidez global.

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