El arte del asado familiar dominical es un deporte de riesgo. Todo empieza a las once con el "Aplauso para el asador", un premio prematuro porque el fuego apenas es un fantasma de humo que hace llorar a los vecinos.El "experto" arranca su ritual sagrado. Toca el carbón, mira el cielo como buscando una señal mística y decreta: "Hoy sale un elissir". A los veinte minutos, aparece el primer opinólogo con un vaso de fernet en la mano. "Le falta aire", dice. A los dos minutos llega otro: "Che, estás quemando la carne, subí la parrilla". La tensión social escala rápido.El perro de la casa se clava frente al fuego, inmóvil. No pestañea. Aplica presión psicológica nivel experto, esperando el milagro de que un pedazo de entraña desafíe las leyes de la gravedad.Finalmente, la carne llega a la mesa. Está un poco "crocante" por fuera y misteriosamente viva por dentro. Nadie dice nada para evitar el divorcio o el drama familiar. Masticamos con fuerza mientras el asador sonríe, orgulloso de su obra de arte carbónica.#USStrikesIranianRocketLaunchers #About67MAmericansHoldCrypto $
