La discusión sobre la dolarización formal de la economía venezolana ha cobrado peso tras años de una dolarización informal de los precios provocada por la pérdida de poder adquisitivo del bolívar. Uno de los aspectos positivos de esta medida seria retirar la capacidad del BCV de emitir dinero sin respaldo para financiar el gasto público, se elimina la causa principal de la inflación y se estabiliza de inmediato el poder de compra de los precios expresados en la nueva moneda.
En el contexto de soberanía se pierde el poder de la política monetaria y cambiaria, y el país pierde la capacidad de ajustar las tasas de interés ni depreciar su moneda para hacer competitivas sus exportaciones no petroleras o mitigar impactos financieros internacionales. Adoptar el dólar no genera automáticamente aumentos salariales ni resuelve las fallas en los servicios públicos, el déficit fiscal estructural o la baja productividad industrial.