El creador de una criptomoneda vendió todo justo en el pico... y la comunidad nunca se lo perdonó del todo
Cerramos la semana 8 con una historia que, dado lo que comentaban hace poco sobre perder cripto, viene al pelo: la de alguien que decidió voluntariamente quedarse sin ninguna.
Charlie Lee, graduado del MIT y exingeniero de Google, creó Litecoin en 2011, pensada como la "plata" frente al "oro" de Bitcoin: más rápida, más liviana, pero con la misma filosofía. Durante años fue una de las criptomonedas más reconocidas del mercado.
El 19 de diciembre de 2017, en plena locura del mercado alcista, Litecoin tocó un máximo histórico por encima de 370 dólares, veniendo de una subida de más de 7.500% desde finales de 2016. Un día después, Charlie Lee publicó algo que dejó a toda la comunidad con la boca abierta: anunció, en Reddit y Twitter, que había vendido o donado absolutamente todo su Litecoin. Escribió que por primera vez en más de seis años ya no tenía ni una sola moneda, salvo algunas versiones físicas de colección.
La razón que dio fue un conflicto de interés: como creador y rostro público de Litecoin, cualquier comentario suyo sobre el precio, bueno o malo, lo acusaban de estar manipulando el mercado a su favor. Dijo que, al no tener ya ningún LTC, podía separar completamente sus opiniones personales del rendimiento de la moneda, sin que nadie dudara de sus motivos.
El anuncio tuvo un efecto inmediato: el precio de Litecoin cayó poco después de hacerse pública la noticia. Y la reacción de la comunidad se dividió en dos bandos, como ha pasado en varias historias de esta serie. Unos lo vieron como un gesto genuino de integridad, alguien priorizando la descentralización del proyecto por encima de su propio beneficio. Otros lo interpretaron como una señal de que ni el propio creador confiaba del todo en el futuro de su moneda, vendiendo justo en el techo del mercado.
Lo insólito de esta historia, comparada con casi todas las anteriores de esta serie, es el orden de los hechos: aquí nadie perdió una fortuna por error, nadie fue estafado. Alguien tuvo en sus manos una fortuna creciente y decidió, por su propia voluntad, desprenderse de ella completamente, justo en el mejor momento posible para vender.
Casi ocho años después, Charlie Lee sigue trabajando en Litecoin a tiempo completo, sin tener ni una sola moneda propia del proyecto que él mismo creó.
¿Tú qué crees, fue una decisión íntegra que todo creador de cripto debería imitar, o terminó dañando la confianza en el proyecto justo cuando más la necesitaba?
Con esta cerramos la semana 8. Sígueme para la semana 9, donde seguimos destapando lo más insólito de este ecosistema.
