La estafa que le robó su propio guion a "El Juego del Calamar"

Cerramos la semana 7 con una historia que tiene la ironía más perfecta de toda esta serie hasta ahora: una estafa cripto inspirada en una serie sobre gente desesperada siendo engañada... terminó siendo, literalmente, gente desesperada siendo engañada.

Octubre de 2021. "El Juego del Calamar" acababa de convertirse en el fenómeno global de Netflix, la historia de personas con deudas y problemas financieros compitiendo en juegos infantiles mortales por un premio de millones de dólares. En medio de esa fiebre mundial, apareció un token llamado SQUID, que prometía ser la puerta de entrada a un videojuego "play-to-earn" (juega y gana) inspirado directamente en la serie: comprabas el token, jugabas, y ganabas más tokens intercambiables por dinero real.

El proyecto no tenía absolutamente ninguna afiliación oficial con Netflix ni con los creadores de la serie. Y tenía señales de alerta por todos lados, si alguien se hubiera detenido a mirar con calma: la propia página web estaba llena de errores ortográficos, y desde el principio existía un detalle técnico que debió encender todas las alarmas: los inversores podían comprar el token, pero no podían venderlo. Ese tipo de restricción, en el mundo cripto, casi siempre es la huella digital de una estafa preparándose.

Pero la fiebre por todo lo relacionado con la serie fue más fuerte que la cautela. En cuestión de días, el precio del token subió de forma descontrolada: según distintos medios, entre un 40.000% y un 75.000% en apenas unas semanas, llegando a cotizarse por encima de los 2.800 dólares por token, cuando había arrancado valiendo centavos.

El 1 de noviembre de 2021, todo se derrumbó en minutos. Los creadores del proyecto retiraron toda la liquidez de golpe, la página web y las redes sociales del proyecto desaparecieron sin dejar rastro, y una billetera vinculada a ellos había retirado el equivalente a casi 3 millones de dólares justo antes del colapso, moviendo el dinero a través de servicios que dificultan el rastreo. El precio del token cayó de miles de dólares a fracciones de centavo en cuestión de minutos. Un streamer transmitiendo en vivo en ese momento vio, frente a miles de espectadores, cómo los ahorros que había invertido se iban a cero delante de sus propios ojos.

En total, se calcula que entre 2 y 3,3 millones de dólares de inversionistas reales desaparecieron con los creadores del proyecto, que hasta el día de hoy siguen sin identificarse públicamente.

Lo insólito no terminó ahí. Cuando llegó la segunda temporada de la serie en 2024, con toda la ola de popularidad renovada que trajo consigo, empezaron a aparecer nuevos tokens "inspirados en Squid Game" prometiendo lo mismo que el original. La comunidad cripto, con memoria bastante corta quizás, volvió a mostrar interés en varios de ellos, a pesar de que la historia de 2021 seguía disponible con solo buscarla en internet.

Lo que más me deja pensando de esta historia, cerrando ya siete semanas de esta serie, es lo perfecta que resulta la metáfora sin que nadie la haya planeado así: una ficción sobre personas vulnerables atraídas por la promesa de dinero fácil, hasta perderlo todo bajo reglas que no controlaban, terminó generando en la vida real exactamente el mismo patrón, con dinero de verdad y sin ningún guion de por medio que lo hiciera reversible al final del episodio.

¿Tú qué crees, la culpa fue enteramente de los estafadores que diseñaron la trampa, o los inversores debieron sospechar apenas vieron que no podían vender el token?

Con esta cerramos la semana 7 de Nuestro insólito universo Crypto. Veintiuna historias contadas, y este ecosistema, entre fraudes, errores humanos y giros insólitos, sigue sin quedarse sin material. Nos vemos la próxima semana.