Esta mañana hackearon la cuenta realtrumpcoins1, asociada a los artículos coleccionables de Trump y seguida por el mismísimo realDonaldTrump.



Desde ella publicaron el ticker GOLD, y la multitud asumió de inmediato que era la nueva memecoin de Trump que todos esperaban, desatando una auténtica oleada de compras.



Antes del anuncio, 15 billeteras recién creadas lograron comprar alrededor del 22,5% del suministro total. Sumadas a la parte del desarrollador (600 millones de tokens), llegaron a controlar cerca del 82% del suministro. Una señal de alarma de manual para un rug pull.

¿Pero a quién le importaba si la dirección del contrato venía de una cuenta vinculada a Trump? Los operadores más arriesgados entraron con órdenes enormes, el FOMO disparó la capitalización del token hasta los $60 millones y, en cuestión de segundos, se ejecutó un rug pull del 99%.



Al final, los inversores minoristas salieron completamente desplumados, mientras que el desarrollador, los compradores rápidos y los involucrados se quedaron con los beneficios. Un clásico de este mercado.

⚪️Inversores minoristas: -$14M
⚪️Involucrados: +$4M
⚪️Desarrollador / Hacker: +$10M

Pero lo verdaderamente turbio de esta historia es que las publicaciones permanecieron activas durante varias horas sin que nadie del círculo de Trump alertara sobre la estafa; además, junto con la cuenta de Twitter, también vulneraron el dominio web.

El cierre de esta historia fue un mensaje en tono de burla por parte de los «hackers»: presumieron de sus ganancias y afirmaron que destinarán los fondos a recompensas contra la familia Trump.