Bitcoin, Strategy y Ethereum: la venta de Saylor y la amenaza de MSCI dominan la jornada

La noticia que más está circulando en el ecosistema cripto en las últimas 48 horas no es un repunte de precio, sino un giro estratégico que hasta hace poco parecía impensable: Strategy, la empresa de Michael Saylor (antes MicroStrategy), continúa vendiendo bitcoin. Entre el 3 y el 9 de agosto la compañía se deshizo de 1.690 BTC a un precio promedio de 64.262 dólares, generando 108,6 millones de dólares que destinó a recomprar acciones preferentes variables (STRC). Con esta operación, el total de disposiciones de bitcoin en lo que va de 2026 asciende a 6.948 BTC repartidas en cuatro ventas, todas ellas muy por debajo del costo promedio de adquisición de la empresa (75.385 dólares por moneda). Strategy sigue sosteniendo una posición de 840.447 BTC —cerca del 4,2% de todo el bitcoin en circulación—, pero el patrón ya es difícil de ignorar: la firma que construyó su identidad en torno al lema "never sell" ha entrado en un régimen de ventas recurrentes para cubrir cerca de 1.500 millones de dólares anuales en obligaciones de dividendos preferentes que su negocio de software no logra cubrir por sí solo. Paralelamente a la venta de bitcoin, la compañía colocó 6,59 millones de acciones comunes por 653,1 millones de dólares, de los cuales 650 millones reforzaron sus reservas en efectivo hasta 4.650 millones. Saylor, por su parte, ha matizado su discurso: distingue ahora entre el consejo personal de "nunca vender" y la política corporativa, que sí contempla ventas tácticas dentro de un marco que la empresa llama "Digital Credit Capital Framework".

A esto se suma otro frente inesperado: MSCI, el proveedor de índices bursátiles, propuso el 14 de agosto una nueva metodología para identificar "empresas no operativas" que podría expulsar a Strategy —junto con Metaplanet y Yellow Cake— del índice MSCI ACWI IMI, con cerca de 2.000 a 2.800 millones de dólares en flujos pasivos potencialmente en juego. Strategy respondió con dureza, argumentando que "los proveedores de índices deben medir mercados, no decidir qué activos pueden poseer las empresas" y que opera como un negocio legítimo gracias a su software, su gestión activa de tesorería y sus instrumentos financieros respaldados en bitcoin. El trasfondo de esta presión regulatoria y de mercado es un segundo trimestre duro para la compañía: Strategy reportó en julio una pérdida neta de 8.600 millones de dólares, impulsada por una pérdida no realizada de 8.320 millones en el valor de sus tenencias de bitcoin, con una pérdida por acción diluida de 24,45 dólares frente a una ganancia esperada de 0,79. La acción MSTR cerró el viernes en 93,04 dólares, con una caída del 4,18% en la sesión.

En cuanto al precio, bitcoin se mantiene bajo presión: cotiza cerca de 63.000 dólares, con una caída semanal de casi el 4% y un retroceso acumulado de alrededor del 27% en lo que va de 2026. Los ETFs spot de bitcoin registraron salidas netas de aproximadamente 333 millones de dólares esta semana, revirtiendo la entrada de 853 millones de la semana anterior. Analistas como los de Bernstein mantienen, sin embargo, una visión de largo plazo optimista, con un objetivo de precio de 150.000 dólares para bitcoin, argumentando que el impacto de las ventas de Strategy es marginal frente al total de sus reservas.

Ethereum, por su parte, no registra noticias corporativas destacadas en las últimas 48 horas, pero sí mantiene una dinámica de precio y flujos distinta a la de bitcoin: cotiza cerca de 1.878 dólares, oscilando entre 1.875 y 1.950 dólares durante la semana, y acumula una caída de aproximadamente 37% en el año. A diferencia de bitcoin, los fondos cotizados de ether se mantuvieron ligeramente positivos, extendiendo a cinco semanas consecutivas las entradas netas, tras registrar recientemente su mejor semana de flujos en cuatro meses.

En el plano regulatorio, la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. (SEC) canceló abruptamente el viernes la votación prevista sobre "Regulation Crypto", el marco propuesto para regular ofertas de proyectos de activos digitales, citando un "problema de programación imprevisto" y posponiéndola sin fecha clara. La ley CLARITY, otro proyecto regulatorio clave para el sector, también quedó aplazada hasta mediados de septiembre, dejando a la industria sin catalizadores regulatorios inmediatos en el corto plazo.