Mientras Washington intensifica su ofensiva militar contra embarcaciones supuestamente vinculadas al narcotráfico, una pregunta incómoda se impone: ¿es Venezuela realmente la gran amenaza para la salud del pueblo estadounidense, o estamos ante una narrativa conveniente que oculta el verdadero epicentro del narcotráfico regional?
🎯 Bombas en el Caribe… ¿y ahora también en el Pacífico?
Desde el 2 de septiembre de 2025, el gobierno de Donald Trump ha lanzado al menos ocho ataques letales contra embarcaciones en el Caribe y, más recientemente, en el Pacífico. El saldo: más de 34 muertos, varios desaparecidos, y una creciente tensión diplomática con países como Venezuela y Colombia. Aunque la narrativa oficial apunta a “narcoterroristas venezolanos”, los hechos cuentan otra historia.
- Solo una fracción de las embarcaciones atacadas tenían vínculos comprobados con Venezuela.
- Los bombardeos más recientes se han producido frente a las costas de Colombia, en el Pacífico, donde operan estructuras del ELN y disidencias de las FARC.
- El gobierno colombiano ha expresado su preocupación por la muerte de ciudadanos nacionales en estas operaciones, que se realizan sin coordinación ni pruebas públicas concluyentes.
🧪 ¿Quién produce realmente las drogas?
Estados Unidos justifica sus ataques en nombre de la “salud pública” y la “seguridad nacional”, alegando que estas embarcaciones transportan fentanilo y coca hacia sus costas. Pero los datos de la DEA y la ONU pintan un panorama más complejo:
- Colombia sigue siendo el mayor productor mundial de coca, con cultivos concentrados en regiones como Nariño, Cauca y Putumayo.
- Ecuador se ha convertido en un nuevo epicentro logístico del narcotráfico, con puertos como Guayaquil controlados por mafias transnacionales.
- El fentanilo, la droga más letal en EE. UU., no se produce en Sudamérica, sino que proviene principalmente de laboratorios en Asia y cruza por México.
Entonces, ¿por qué Venezuela es el blanco preferido?
🧨 El enemigo útil
Venezuela, con su retórica antiestadounidense y su aislamiento internacional, se convierte en el “enemigo perfecto” para justificar acciones militares sin mayor costo político. Pero:
- No hay evidencia pública de que las embarcaciones bombardeadas estuvieran en aguas venezolanas.
- La mayoría de los ataques se han producido en aguas internacionales o frente a Colombia, lo que sugiere un patrón más amplio de intervención regional.
🧭 ¿Guerra antidrogas o geopolítica encubierta?
El uso de drones, submarinos nucleares y buques de guerra para destruir lanchas rápidas plantea serias dudas sobre la proporcionalidad y legalidad de estas acciones. Legisladores estadounidenses, tanto demócratas como republicanos, ya han expresado su alarma por una posible escalada hacia un conflicto abierto con Venezuela.
📢 Conclusión: ¿quién paga el precio?
Mientras Washington lanza misiles en nombre de la salud pública, los muertos se acumulan en costas ajenas. La guerra contra las drogas, como tantas veces antes, parece más una excusa para intervenir, intimidar y redibujar mapas de poder que una estrategia real para salvar vidas.
¿Y Venezuela? Sin duda, tiene problemas internos graves, pero convertirla en el chivo expiatorio de una crisis de salud pública que tiene raíces en la demanda interna de EE. UU. y en otras rutas del narcotráfico es, como mínimo, una peligrosa simplificación.
¿Hasta cuándo se seguirá bombardeando la verdad?


