En estos meses operando futuros, entendí algo clave:

no se trata de predecir el mercado, se trata de leer lo que ya está diciendo.

Al inicio muchos creemos que todo es el indicador perfecto o la señal mágica. Con el tiempo aprendí que ningún indicador funciona solo, y que el verdadero edge aparece cuando entiendes la relación entre precio, Open Interest, volumen y RSI.

- El precio es lo que todos ven

- El volumen te dice si ese movimiento tiene fuerza real

- El RSI te da el pulso, no para comprar o vender por sí solo, sino para detectar agotamiento o continuidad

- El Open Interest (OI) te revela lo más importante:

si al movimiento están entrando posiciones nuevas o si solo se están cerrando posiciones viejas.

Aquí fue donde me cambió el chip.

- Precio sube + OI sube + volumen acompaña

→ No es “pump”, es entrada de dinero nuevo. El movimiento tiene intención.

- Precio sube + OI baja

→ No es fortaleza, es shorts cerrando. Cuidado con comprar tarde.

- Precio baja + OI sube

→ Se están abriendo posiciones en contra del movimiento previo. Puede venir continuación… o una trampa bien armada.

- Precio baja + OI baja

→ Salida de participantes. El mercado respira antes de decidir.

El RSI aquí no lo uso como semáforo de “sobrecomprado / sobrevendido”, sino como contexto:

RSI fuerte con OI creciente → momentum real

Divergencias con OI plano o decreciente → alerta temprana

Y algo que aprendí a golpes:

- El apalancamiento no te da ventaja, te quita margen de error.

Bajar el leverage no te hace menos trader, te hace más sobreviviente.

También entendí que:

No todas las operaciones se toman

No todas las velas se persiguen

El mercado no te debe nada

Operar futuros no es ganar siempre, es perder poco cuando te equivocas y dejar correr cuando el mercado te da la razón.

Hoy opero más tranquilo, más selectivo y con una sola prioridad:

seguir vivo para la siguiente operación.

Si estás empezando en futuros, deja de buscar señales milagro y empieza a leer la estructura.

El mercado habla todo el tiempo… solo hay que aprender a escucharlo.