«En cuanto vuelva a lo que pagué, salgo».
Imagina que compras $BTC por una razón que ya no te convence. Aun así, sigues mirando el precio al que entraste, como si llegar ahí dejara la decisión resuelta.
Lo curioso es que, si hoy tuvieras ese dinero fuera, quizá ni comprarías. Pero dentro cuesta verlo igual.
Ahí está la duda: cuánto pesa lo que piensas ahora y cuánto las ganas de no cerrar en rojo.
¿Te ha pasado esperar solo para salir en cero?
Imagina que compras $BTC por una razón que ya no te convence. Aun así, sigues mirando el precio al que entraste, como si llegar ahí dejara la decisión resuelta.
Lo curioso es que, si hoy tuvieras ese dinero fuera, quizá ni comprarías. Pero dentro cuesta verlo igual.
Ahí está la duda: cuánto pesa lo que piensas ahora y cuánto las ganas de no cerrar en rojo.
¿Te ha pasado esperar solo para salir en cero?