🇨🇳🤖 China también teme que la inteligencia artificial pueda convertirse en una amenaza existencial, pero antes quiere alcanzar a Estados Unidos.

China reconoce que una inteligencia artificial extremadamente avanzada podría algún día escapar del control humano. Sin embargo, para Pekín, el peligro inmediato no es una hipotética rebelión de las máquinas, sino quedarse atrás frente a Estados Unidos en una tecnología considerada estratégica para el futuro económico, militar y geopolítico.

Según The Wall Street Journal, investigadores chinos consideran que sus principales laboratorios todavía están meses —o incluso más— por detrás de la frontera tecnológica estadounidense. Esa diferencia ayuda a explicar por qué el debate sobre una posible catástrofe causada por la IA tiene actualmente mucho más peso en Silicon Valley que en China. (The Wall Street Journal)

El gobierno chino, sin embargo, está tomando el riesgo en serio. Su marco de seguridad para IA advierte sobre sistemas capaces de adquirir recursos de manera autónoma, replicarse, engañar y eventualmente competir con los seres humanos por el control.

Pero existe una enorme contradicción estratégica: frenar ahora podría significar entregar el liderazgo tecnológico a Washington. Pekín considera la IA uno de los principales campos de batalla de la competencia entre las dos potencias y está acelerando el desarrollo de un ecosistema tecnológico cada vez más independiente de Estados Unidos.

Empresas chinas como Z.AI ya trabajan en sistemas capaces de mejorar sus propias capacidades, al mismo tiempo que prometen invertir en mecanismos de seguridad más extremos.

La carrera tecnológica entra así en una fase inquietante: Estados Unidos y China reconocen que una IA fuera de control podría representar un riesgo extraordinario, pero ninguno quiere ser el primero en desacelerar.