EE.UU. ACABA DE MOVER UNA PIEZA GIGANTE EN EL TABLERO DEL PETRÓLEO
Donald Trump anunció lo que llamó “el mayor acuerdo petrolero de la historia”: EE.UU. obtendría control mayoritario sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de Venezuela, mediante una estructura conjunta y con inversiones privadas que podrían acercarse a US$100.000 millones.
Eso equivale aproximadamente al 22% de las reservas venezolanas, las mayores del planeta. Pero hay un detalle que suele desaparecer detrás del número:
#OilQuality importa.
Gran parte del crudo venezolano es pesado y con alto contenido de azufre. No es equivalente, barril por barril, al petróleo liviano de otras cuencas. Para EE.UU. eso tampoco es casualidad: muchas refinerías del Golfo fueron diseñadas precisamente para procesar crudos pesados.
Trump asegura que el acuerdo duplicará las reservas estadounidenses y ayudará a reducir el precio de los combustibles a largo plazo. El problema es que recuperar producción venezolana exige años, infraestructura y muchísimo capital. Los términos legales completos tampoco son públicos todavía.
La lectura más grande es geopolítica
EE.UU. no está asegurando solamente petróleo. Está asegurando suministro, influencia y décadas de energía en su propio hemisferio.
Y para productores como Argentina, la competencia energética en América acaba de ponerse mucho más interesante.
Donald Trump anunció lo que llamó “el mayor acuerdo petrolero de la historia”: EE.UU. obtendría control mayoritario sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de Venezuela, mediante una estructura conjunta y con inversiones privadas que podrían acercarse a US$100.000 millones.
Eso equivale aproximadamente al 22% de las reservas venezolanas, las mayores del planeta. Pero hay un detalle que suele desaparecer detrás del número:
#OilQuality importa.
Gran parte del crudo venezolano es pesado y con alto contenido de azufre. No es equivalente, barril por barril, al petróleo liviano de otras cuencas. Para EE.UU. eso tampoco es casualidad: muchas refinerías del Golfo fueron diseñadas precisamente para procesar crudos pesados.
Trump asegura que el acuerdo duplicará las reservas estadounidenses y ayudará a reducir el precio de los combustibles a largo plazo. El problema es que recuperar producción venezolana exige años, infraestructura y muchísimo capital. Los términos legales completos tampoco son públicos todavía.
La lectura más grande es geopolítica
EE.UU. no está asegurando solamente petróleo. Está asegurando suministro, influencia y décadas de energía en su propio hemisferio.
Y para productores como Argentina, la competencia energética en América acaba de ponerse mucho más interesante.
