$NVDAB historial de una década y una puerta que se cierra
Dashjr fue editor de BIP prácticamente desde 2011 y durante más de una década fue el único responsable de asignar números y fusionar propuestas, un monopolio de facto que desató frustración recurrente.
Pero en abril de 2024, tras meses de debate, se añadieron cinco editores (Bryan Bishop, Murch, Ruben Somsen, Olaoluwa Osuntokun y Jonatack), una reforma explícitamente diseñada para acabar con su control exclusivo. Eso además de responder a una realidad que Dashjr y su sequito parecen no aceptar: Dashjr lleva más de 28 meses sin realizar tareas dentro del ecosistema BIP, y sus únicas acciones recientes, fueron para favorecer el BIP-110.
En el camino quedaron episodios como el bloqueo de los parámetros de activación de Taproot en 2021 (Dashjr estaba abiertamente en contra), el intento de pasar su fork Bitcoin Knots por el paquete de Bitcoin Core para Gentoo en 2014, y la disputa por el uso de los recursos de traducción de Core para Knots en 2024.
Hay una ironía estructural en la moción: Dashjr escribió BIP-2, el documento de proceso que gobernó la edición de BIP durante nueve años, mientras que Murch escribió su reemplazo, BIP-3, que “estrechó explícitamente los márgenes de criterio asignados al rol de editor”. Para los defensores de Dashjr, la secuencia es una purga: reescribieron el proceso para limitar su discreción y luego lo removieron por ejercerla.
Para sus críticos, es el cierre de un ciclo en el que el propio Dashjr se colocó fuera de las normas: primero acelerando un soft fork contencioso y luego liderando el movimiento hacia un hard fork que la mayoría del ecosistema considera hostil. Murch lo resumió citando las propias palabras de Dashjr: “Ahora que te han hecho rey de tu propia forkcoin… ‘Bpedo no es Bitcoin’”.
Implicaciones y panorama
Ahora con la propuesta BIP-110 cerrada, el escenario se reduce a dos vías. Si el plan PoW se ejecuta el 1 de septiembre, nacerá una cadena independiente con un algoritmo nuevo, sin listados en intercambios, sin ASIC compatibles y sin la alineación económica que nunca logró BIP-110 por la vía del soft fork; sus impulsores tendrían que “contratar” una industria minera desde cero, un problema de coordinación de múltiples partes interesadas exactamente igual al que ya fracasó en la rama suave. Si no se ejecuta, la amenaza queda como lo que muchos en el ecosistema creen que fue: un farol de una minoría que intentó imponer reglas por decreto de nodo y perdió.
El episodio, en cualquier caso, ya modificó la gobernanza de Bitcoin de forma permanente. La primera destitución de un BIP Editor en la historia deja a la comunidad sin un precedente procesal, obliga a discutir si el rol debe ser un simple notario o un guardián con criterio, y demuestra que, incluso sin mecanismo formal de remoción, la reputación y el consenso aproximado siguen siendo la ley última del desarrollo de Bitcoin. Lo que BIP-110 no logró en el consenso, la expulsión de su principal impulsor sí lo logró en la práctica: cerrar el círculo de una década de conflictos en torno a Luke Dashjr.
