Hace varios años, tenía a un socio de negocios que llevé a la casa de un noble amigo. A los pocos días me dijo calmada y firmemente lo siguiente: "No vuelvas a traer a mi hogar a una persona como esa".

Mi amigo sabía leer a las personas. Sentí vergüenza cuando comprendí lo que él vió y a mí se me había escapado. Me topo con esta reflexión que lo refuerza 👇

«No consideres culto al necio, aún cuando puedas considerar sabio a un hombre dotado, y no taches de verdadero asceta al ignorante que hace abstinencia. Evita asociarte con necios, sobre todo con aquellos que se consideran sabios. Y no te sientas satisfecho en tu propia ignorancia.

Procura que tu trato sea solo con hombres de buena reputación, porque es con ese trato que el hombre obtiene su propio buen nombre. ¿No has visto acaso cómo el aceite de ajonjolí se combina con rosas y violetas, y cómo, al cabo de un tiempo de esa asociación, deja de ser aceite de ajonjolí para ser calificado de aceite de rosas o aceite de violetas?».

A MIRROR FOR PRINCES, KAI KA'US IBN ISKANDAR, SIGLO XI.