Cualquier persona, hombre o mujer en Venezuela, puede quedarse despierto hasta la 1:30 am de la madrugada, levantarse a las 5 am, estar altamente endeudados con Cashea, casi arruinados, hostilizados por las fallas eléctricas, lidiando con su soledad...

y aún así tener la suficiente fe en que despertará un día para descubrir los acontecimientos, las revelaciones y los escándalos que le alientan a pensar que todo se arreglará.

Eso se llama ser antifrágiles. Lo somos.

Lo veo todos los días encarnado en una sola persona, al menos una, cada día.