La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, defendió una respuesta política gradual y "mesurada" ante el repunte de la inflación.

Durante su comparecencia ante el Parlamento Europeo, aclaró que la institución no está anunciando una nueva subida de tipos de interés inmediata, sino buscando un equilibrio macroeconómico fundamental:

Evitar efectos secundarios: El principal objetivo es impedir que el encarecimiento de la energía se traslade de forma persistente a otros sectores económicos o se consolide en las demandas salariales.

Gradualismo justificado: Según sus evaluaciones, todavía no hay indicios de que la inflación se haya arraigado profundamente en la estructura interna, lo que respalda mantener una vía moderada.

Búsqueda de equilibrio: Se recalca que subir los tipos no produce petróleo, por lo que la clave reside en contener la inflación sin llegar a enfriar en exceso la actividad económica o estrangular el crédito para las empresas y mercados.