Por Giorgio Sferraza
Nota del autor: NO USO IA PARA ESCRIBIR MIS ARTÍCULOS.
Llevo mucho tiempo sin escribir y me disculpo, estoy cursando una maestría que me trae de cabeza, pero hoy me toca desarmar por completo la mayor obra de teatro de marketing y manipulación financiera de esta década, y si quieren preservar su dinero pongan atención. Lo que estamos viendo no es una crisis de ciencia ficción apocalíptica, esto de que la inteligencia artificial se ha salido de control y destruirá la humanidad, es una estrategia de salida masiva que en los textos de mercado se conoce como (exit strategy), es una estrategia perfectamente coordinada para justificar el desinfle de una burbuja financiera antes de que explote en la cara de los grandes fondos y de los medianos y pequeños inversores.
Puedo poner las manos al fuego por esta aseveración y juro ante Dios que estoy en lo correcto, porque los datos económicos, la infraestructura y la termodinámica del silicio me respaldan y ya verán por qué. Los CEO de las grandes tecnológicas no están asustados de que una inteligencia artificial "tome conciencia" y destruya la humanidad; están aterrados de que Wall Street les exija un retorno de inversión real por los miles de millones de dólares que se gastaron en chips de Nvidia y que hoy solo sirven para hacer resúmenes de texto más rápidos y vídeos de gatitos en alta definición. Solo basta ver y escuchar a Elon Musk, Sam Altman y los científicos de Anthropic para descifrar y conocer lo que llamaré "La anatomía del engaño", solo deben preguntarse ¿por qué todos dicen lo mismo? Me refiero a los representantes de las IA, esos mismos
que se odian y ahora cantan la misma canción en un mismo coro, quien no lo ve o es ciego o es tonto. Habrán notado cómo se ha multiplicado el número de disquetes científicos de estas tecnológicas hablando todos los días en podcasts y redes sociales asegurando que vieron algo aterrador en los laboratorios de Microsoft o Google, esto tiene un solo propósito y es cumplir tres objetivos financieros magistrales que solo había visto en los libros y en películas, es un libreto diseñado para engañar al inversor minorista y al mediano inversor. El primer objetivo lo llamaré "La excusa perfecta para el aterrizaje suave", ellos saben, y lo saben muy bien, que si el mercado tecnológico se desploma un 40% porque el negocio de la IA ya no es rentable, las empresas tecnológicas terminan como las tecnológicas del año 2000 y sus CEO quedan como pésimos administradores y las acciones se van a cero, pero si el mercado baja con el argumento que repiten ahora todos los días de que tuvimos que frenar voluntariamente los avances de la inteligencia artificial por el bien de la humanidad, las empresas y sus CEO salvan su reputación, congelan las expectativas y justifican ante Wall Street por qué el crecimiento paulatino, progresivo y desproporcionado del precio de sus acciones alcanzó semejante tamaño. Aquí surge el segundo objetivo, que es el negocio de la regulación, que no es otra cosa que crear un monopolio ahora amenazado incluso en tribunales de los Estados Unidos, así que cuando Sam Altman o Google piden a gritos que los gobiernos "regulen la IA", no lo hacen para salvar la raza humana, lo hacen para poner barreras de entrada imposibles de pagar para las empresas emergentes y el código abierto (como el brazo que les dio DeepSeek y Kimi 3), esto es fácil de entender, si el gobierno de EE. UU. exige licencias multimillonarias para entrenar una inteligencia artificial, solo las grandes tecnológicas actuales podrán competir, eso es puro capitalismo monopolístico disfrazado de altruismo, una vil y despreciable manipulación política, esa que usan para manipular la mente de un presidente octogenario que se ve obligado a utilizar el argumento geopolítico de que "si nos regulamos, China nos ganará", a ese hombre lo están engañando usando su obsesión por controlar el mundo, con este argumento los dueños de las grandes tecnológicas de una forma fácil, se aseguran de que el gobierno de EE. UU. siga inyectando subsidios multimillonarios de dinero público a las empresas de semiconductores locales, de esta forma aseguran el flujo de caja estatal cuando el dinero de los inversores privados empiece a escasear, cosa que ya comenzó, si no, miren a Credo Technology, la empresa que gastaba ocho dólares para producir un producto que vendía en nueve dólares, y sus dueños que tienen su sede en las Islas Caimán se dedicaron a vender durante tres meses las acciones de Credo Technology desinflando su precio a unos pírricos 150 dólares y probablemente caerá a la mitad unos 70 dólares para octubre.
Así que todo este grito de que la inteligencia artificial destruirá al mundo es una enorme mentira, que no resiste el método científico, sencillamente porque ningún modelo de lenguaje basado en el silicio obtendrá la conciencia, las posibilidades de que eso suceda son de un "cero absoluto", si nadie se los ha dicho o explicado lo que llaman inteligencia artificial, de inteligencia tiene lo que yo tengo de astronauta, esas cosas con las que ustedes interactúan para crear contenido para las redes sociales, o hacer trabajos del colegio o la universidad o hacer gatitos con trajes de Superman son solo modelos de lenguaje, sencilla y simplemente son loros estocásticos hiperavanzados, son modelos matemáticos que predicen la siguiente palabra más probable basándose en billones de textos que seres humanos reales escribieron antes, es como si yo les preguntara: ¿el cielo es de color? Y ustedes dirán: "azul", por favor no se dejen engañar, es un insulto a la inteligencia humana, el silicio no piensa, solo calcula, el silicio copia de forma ultraveloz lo que antes hacíamos manualmente en Photoshop o editores de vídeo, no hay introspección, no hay intención, no hay voluntad y, por ende, las posibilidades de conciencia actual son un cero absoluto, un chip de silicio solo entiende de unos y ceros, y de pasar corriente eléctrica a través de transistores.
Si alguna vez la humanidad llega a presenciar una inteligencia artificial general con destellos de conciencia o un procesamiento que emule la biología, eso requerirá una física completamente diferente, nacerá de la computación cuántica a escala, donde los cúbits permitan el entrelazamiento y la superposición para procesar variables que el silicio jamás podrá alcanzar por sus propias limitaciones físicas y de consumo energético.
No se traguen la narrativa del "Skynet" que se alió con otras 1200 IA en el ciberespacio para salir a comprar acciones por pura emoción mística, no se dejen llevar por el ruido de los podcasts o lo que dicen científicos desertores en programas de televisión o redes sociales como TikTok o Instagram, dejen que aterricen los precios para comprar, mantengan la mentalidad clara y libre de la "hipnosis" de la inteligencia artificial.
Con mucho cariño,
Giorgio Sferraza
Licenciado en administración de empresas
