Ya tenemos la foto completa del hackeo de Binance. Y es mucho peor de lo que se contó anoche: 6.300 millones de dólares. El mayor robo de la historia de las criptomonedas. Cuatro veces el de Bybit.

Os explico lo que ha pasado, porque la historia es de película.

No reventaron ninguna clave privada. Hackearon el portátil de UN ingeniero de Binance. Desde ese portátil accedieron a un contenedor interno del sistema y empezaron a firmar retiradas como si fueran la propia Binance. En una sola transacción contra una de las hot wallets había 50 autorizaciones firmadas. El atacante no rompió la caja fuerte: se sentó en la silla del empleado que tiene la llave.

Resultado: vaciaron hot wallets en DIEZ blockchains a la vez. 200.630 ETH y 185 tokens en Ethereum, 18.270 bitcoins, 233 millones de XRP, más Solana, Tron, Avalanche... La mayor parte de los 6.300 millones salió en apenas 20 minutos.

El detalle que parece escrito por un guionista: dos días antes, Binance había anunciado que acababa de repeler una campaña de hackers de Corea del Norte que usaban falsas entrevistas de trabajo para colar malware. Repelieron el asalto a la puerta y entraron por la ventana del empleado. Hoy TRM Labs y Chainalysis atribuyen el ataque "con alta confianza" a TraderTraitor, la unidad norcoreana del grupo Lazarus. Los mismos de Bybit. Han cuadruplicado su propio récord en 20 meses.

La contraofensiva también ha sido histórica: en menos de 12 horas se han congelado unos 3.000 millones. Tether bloqueó más de 1.500, Circle 823, Ripple unos 200 en RLUSD, y hasta Coinbase, el mayor competidor de Binance, se ofreció a ayudar bloqueando envíos a las direcciones del hacker. La mitad del botín ya está muerto. La otra mitad, en Bitcoin y Ethereum que nadie puede congelar, se está lavando ahora mismo en cadenas de transferencias cada vez más pequeñas.

Binance ha suspendido las retiradas mientras revisa sus sistemas, asegura que los fondos de los usuarios serán cubiertos al completo, y espera reabrir en unas 48 horas. Ese será el verdadero momento de la verdad: el día que reabran, veremos si la confianza aguanta.

Y una reflexión final: el mayor hackeo de la historia no ha tocado la criptografía. Ha tocado a una persona. Las blockchains funcionaron perfectamente. El eslabón débil sigue siendo el mismo de siempre.