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Henry Ford cimentรณ su รฉxito sobre un รณrdago: repartir 10 millones de dividendos entre sus empleados
La plantilla de Ford estaba marcada por el absentismo y el alcoholismo
La vรญspera de Reyes del aรฑo 1914 apareciรณ en The New York Times un anuncio sorprendente: Henry Ford, Jefe de Ford Motor Company, repartirรก diez millones de dรณlares entre sus empleados a lo largo de 1914. Lo harรก semestralmente y serรก un aรฑadido al salario de cada uno de los trabajadores.
La cifra de 10 millones de dรณlares, tal y como confirmarรญa al periรณdico el propio Henry Ford en una ediciรณn unos dรญas despuรฉs, era estimativa. Pensaba repartir a final de aรฑo esa cantidad pero podรญa elevarse a 12 millones de dรณlares. O podรญa ser menos. Esos 10 millones representaban la mitad de las ganancias esperadas a final de aรฑo.
Al dรญa siguiente de la publicaciรณn del anuncio, The New York Times se hacรญa eco de la locura: 10.000 empleados se presentaron en la puerta de la fรกbrica de Ford en Detroit para conseguir un nuevo trabajo. Aquel dรญa, la compaรฑรญa ya pagaba a otros 15.000 empleados para los que entrar en la fรกbrica fue mรกs complicado que nunca.
Creo que es mejor para la naciรณn, y mucho mejor para la humanidad, que 20.000 o 30.000 personas estรฉn contentas y bien alimentadas a que unos pocos se hagan millonarios", aseguraba el propio Ford al periodista que fue a cubrir la noticia.
El anuncio provocรณ tal revuelo en la รฉpoca que muchos cambiaron de trabajo para formar filas en la cadena de montaje del Ford Model T, tal y como explican al principio de ese mismo artรญculo en el que se cuenta el caso de un chico de 16 aรฑos que cambiaba el campo la fรกbrica.
Pero tambiรฉn levantรณ ampollas entre la competencia hasta el punto de que se llegรณ a poner en duda si el dueรฑo de la compaรฑรญa no estaba incurriendo en algรบn tipo acciรณn anticompetitiva, recogen en Barrons. "Si Ford quiere divertirse, que asรญ sea. รl puede permitรญrselo. Otros no", apuntaba el fabricante de automรณviles rival Joseph J. Cole en el Dรญa de los Cinco Dรณlares.
El dรญa de los Cinco Dรณlares
El dรญa de Reyes de 1914, el siguiente a la apariciรณn del anuncio antes seรฑalado en The New York Times, el Detroit Free-Press se refiriรณ a aquello como "El dรญa de los Cinco Dรณlares".
Con aquello se ejemplificaba que Ford pagarรญa cinco dรณlares, como mรญnimo, a sus empleados con esta nueva medida, el doble de lo que venรญa haciendo hasta ahora. Como decรญamos y como trataba de explicar el propio Henry Ford en el artรญculo del The New York Times, no se trataba de una subida salarial. El trabajador seguรญa cobrando lo mismo pero, calculaba, es lo que pasarรญa a ganar si se repartรญan entre todos un dividendo de 10 millones de dรณlares.
A Ford le preguntaron si era "socialista" por repartir los beneficios entre sus empleados, lo que fue negado de inmediato. Pero expuso su teorรญa: si los trabajadores rendรญan a buen nivel, debรญan disfrutar de parte de esos beneficios. Y si tenรญan el aliciente de ganarlo, mejor trabajarรญan. Ademรกs, no se hacรญan excepciones, el barrendero y el responsable de su lรญnea cobrarรญan los dividendos que les correspondieran. Es decir, una estrategia de pago por objetivos sin distinciones.
Lo que Henry Ford descubriรณ es que el montaje en cadena era bรกsico para imponer su coche a la competencia. A mayor volumen productivo, menor coste para la marca y menor coste para el cliente. Si al trabajador le atraรญa el salario, mรกs posibilidades habรญa de atraer trabajadores y seguir alimentando la cadena productiva.
El resultado es que en un mercado donde nadie mรกs podรญa producir sus coches a ese ritmo y precio, el Ford Model T se impuso como el coche mรกs vendido del mundo. De hecho, sigue estando entre los 10 coches mรกs vendidos de la historia pese a que el proceso productivo se ha perfeccionado hasta la saciedad.
La producciรณn en masa del coche cambiรณ por completo la industria. El fordismo asentรณ sus bases premiando a los trabajadores. Mucho se ha escrito sobre ello, sobre la intenciรณn de Henry Ford de crear una nueva clase media y que ellos mismos fueran los consumidores de los productos que fabricaban.
En Forbes ponen en duda esta teorรญa repetida en el tiempo. Aumentando el dinero a percibir, explican, lo que pretendรญa Henry Ford era asentar una plantilla comprometida con la empresa y con una rotaciรณn muy baja. El empleo era duro y solo en 1913 pasaron por la compaรฑรญa mรกs de 52.000 personas pese a que en la fรกbrica trabajaban 13.000 personas. Esta alta rotaciรณn impedรญa que la linea de montaje funcionara a pleno rendimiento porque habรญa que buscar sustituciones y formar de nuevo a los empleados.
Aseguran, incluso, que la lรญnea de montaje llegรณ a estar parada por la cantidad de empleados que abandonaron su puesto en busca de un empleo diferente pese a que por aquel entonces cobrar algo mรกs de dos dรณlares ya era un buen dinero. Duplicarlos y hacerlos crecer hasta los cinco dรณlares era una promesa difรญcil de creer pero tambiรฉn de rechazar.
Forbes seรฑala que, incluso, en Ford se contratรณ a personas que iban a las casas de los empleados para certificar que el trabajador estaba comportรกndose "al estilo americano". Es decir, que se guardaba de malas compaรฑรญas y de emborracharse fuera del horario de oficina. Y es que el alcoholismo era uno de los mayores problemas con los que lidiaba la cadena de montaje de la compaรฑรญa. Del veredicto de estas personas dependรญa que se entregara o no la parte correspondiente del bonus.
Lo que explican en este medio es que la teorรญa de que Ford buscaba que sus propios empleados compraran sus productos no es cierta porque, sencillamente, tendrรญa un impacto muy pequeรฑo en las cuentas finales de la empresa pero sรญ destacan que, en ocasiones, el camino mรกs rรกpido para reducir los costes es aumentar los costes salariales, por paradรณjico que suene.
Cuentan que John R. Lee, asesor de Ford, defendiรณ su postura seรฑalando que "un hombre que proviene de un hogar equilibrado, que no teme por las necesidades bรกsicas de la vida de aquellos a quienes cuida, que no vive con el temor constante de perder su puesto por razones ajenas a su voluntad, es el factor econรณmico mรกs poderoso que podemos utilizar en forma de ser humano".
Atraรญdos por un clima laboral mรกs estable o por la promesa de un salario incomparable a otros en el mercado, lo cierto es que esos trabajadores sacaron adelante millones de unidades que vendieron a sus propios trabajadores pero, sobre todo, vendieron a varios millones mรกs para los que Henry Ford sรณlo tenรญa una propuesta:
Cualquier cliente puede tener un coche pintado del color que quiera, siempre y cuando sea negro.
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