El ecosistema de los activos digitales cambió también la forma de atacar.
En una infraestructura tradicional, un adversario puede intentar robar una contraseña, ejecutar malware, escalar privilegios o moverse por la red.
Pero cuando aparecen criptomonedas, blockchain, wallets, exchanges, smart contracts y DeFi, aparecen también nuevas posibilidades:
manipular una transacción
explotar la lógica de un contrato
atacar el consenso de una blockchain
engañar al propietario de una wallet
intentar ocultar el recorrido de fondos robados.
Para ordenar y estudiar esos comportamientos, MITRE desarrolló Adversarial Actions in Digital Asset Payment Technologies, una base de conocimiento especializada en amenazas contra tecnologías de pago y activos digitales.
La idea de AADAPT es sencilla:
no quedarse solamente con robaron criptomonedas, sino entender cómo ocurrió.
AADAPT organiza el comportamiento adversario mediante tácticas, técnicas y subtécnicas.
La táctica responde: ¿qué intenta conseguir el atacante?
La técnica responde: ¿cómo intenta conseguirlo?
Y cuando observamos sus técnicas entendemos por qué hacía falta un modelo específico para este ecosistema.
Un atacante puede buscar las claves privadas que permiten controlar una wallet. Puede explotar un smart contract aprovechando errores en su código o en su lógica. Puede intentar manipular información utilizada por protocolos DeFi mediante ataques contra oráculos, cuya información puede determinar precios y desencadenar operaciones automáticas.
AADAPT también contempla ataques propios de las tecnologías blockchain, como el Double Spending, donde se intenta gastar el mismo activo más de una vez, o la creación de nodos Sybil, donde un adversario genera múltiples identidades o nodos para intentar obtener influencia sobre una red.
Pero no todo requiere romper criptografía o encontrar una vulnerabilidad.
También existe el ataque contra la persona.
Un ejemplo es el Address Poisoning: el atacante intenta introducir en el historial de la víctima una dirección controlada por él y visualmente parecida a otra legítima.
La expectativa es que, en una futura operación, la víctima copie la dirección equivocada y envíe allí los fondos.
Otro comportamiento contemplado es el Zero-Value Transfer Phishing, que aprovecha transferencias sin valor para generar registros engañosos en el historial de determinadas wallets.
AADAPT incluso permite estudiar qué sucede después de obtener los activos.
Los fondos pueden fragmentarse y pasar por numerosas direcciones, utilizar intermediarios o atravesar diferentes blockchains.
El framework contempla comportamientos como Layering, Peel Chains, Money Mules y Cross-Chain Hopping, relevantes para comprender estrategias destinadas a dificultar el seguimiento del dinero.
Y existe otra diferencia especialmente interesante respecto del ATT&CK tradicional:
AADAPT incorpora FRAUD o FRAUDE como una de sus tácticas.
Esto permite representar comportamientos relacionados con la obtención ilícita de valor y determinadas manipulaciones del ecosistema, incluyendo técnicas vinculadas con wash trading, pump and dump, cuentas fraudulentas y otras formas de manipulación.
Por eso AADAPT no reemplaza a MITRE ATT&CK: lo complementa.
ATT&CK sigue siendo fundamental para entender cómo un adversario compromete sistemas, roba credenciales o se desplaza por una infraestructura.
AADAPT extiende esa mirada hacia los comportamientos particulares que aparecen cuando el activo digital, la blockchain, el smart contract o la propia transacción forman parte del ataque.
AADAPT es un mapa del comportamiento adversario.
Y esa es precisamente su utilidad: pasar de decir hubo un ataque cripto a poder estudiar qué buscaba el atacante, qué técnicas utilizó, qué controles fallaron y dónde podríamos detectarlo la próxima vez.
Porque en el ecosistema cripto puede atacarse la persona, la wallet, el smart contract, el protocolo, el consenso, la transacción y finalmente aquello que todos intentan proteger: el valor!
👉 https://aadapt.mitre.org
