El genio de 32 años que perdió 32.000 millones de dólares en cuestión de días
Arrancamos la semana 5 con la historia más grande que ha tenido esta industria, y que sigue moviéndose en los tribunales mientras escribo esto.
Sam Bankman-Fried, conocido en todo el mundo cripto simplemente como "SBF", fundó FTX en 2019. En apenas tres años lo convirtió en uno de los exchanges más grandes del planeta, valorado en 32.000 millones de dólares. Era joven, despeinado, siempre en pantaloneta y camiseta, aparecía en portadas de revistas comparándolo con Warren Buffett, compró los derechos de nombre de un estadio completo en Miami, pagó un comercial en el Super Bowl, y se sentaba a hablar de regulación cripto con senadores en Washington como si fuera uno más del sistema financiero tradicional. Para el mundo fuera de cripto, era la cara respetable de una industria que hasta entonces parecía puro salvaje oeste.
Y entonces, en noviembre de 2022, todo se desmoronó en cuestión de días.
Un reporte periodístico reveló que Alameda Research, el fondo de trading que SBF también controlaba, tenía su balance construido sobre una montaña de un token creado por la misma FTX. Eso disparó una corrida de retiros. Los usuarios quisieron sacar su dinero. Y ahí se descubrió el problema real: ese dinero, en gran parte, ya no estaba. FTX se declaró en bancarrota revelando un agujero de 9.000 millones de dólares. El experto que llevó la reestructuración, el mismo que había manejado el colapso de Enron años atrás, dijo que en toda su carrera nunca había visto un fracaso corporativo con tan poco control interno.
Lo que salió a la luz después fue todavía más insólito: dinero de clientes de FTX había sido usado, sin su conocimiento ni consentimiento, para tapar pérdidas de Alameda Research y financiar préstamos internos a ejecutivos de la empresa.
SBF fue arrestado en Bahamas, extraditado a Estados Unidos, y liberado bajo una fianza de 250 millones de dólares mientras esperaba juicio, la fianza más alta en la historia legal de ese país. En 2023 fue declarado culpable de siete cargos de fraude y conspiración. En marzo de 2024, el juez lo sentenció a 25 años de prisión, señalando que SBF sabía perfectamente que lo que hacía estaba mal, y que simplemente hizo una mala apuesta sobre sus probabilidades de que lo atraparan.
Desde entonces, SBF no ha dejado de pelear. Apeló la condena. Perdió esa apelación este año, en junio. Su propia madre presentó una moción pidiendo un nuevo juicio, alegando pruebas nuevas. En agosto, un tribunal federal confirmó de forma definitiva su sentencia y una confiscación adicional de 11.000 millones de dólares. Y hace apenas un mes, el propio Senado de Estados Unidos votó de forma unánime en contra de cualquier posible indulto para él, cerrando casi por completo la puerta a una salida política del caso.
Hoy cumple condena en una prisión federal de baja seguridad en California. Según los cálculos actuales, sería elegible para salir en 2044, cuando tendría 52 años.
Lo que más me deja pensando de esta historia no es la caída en sí, sino la velocidad: se necesitaron apenas diez días entre el primer reporte que puso en duda las finanzas de FTX y la bancarrota total de un imperio de 32.000 millones de dólares. Toda una industria construida sobre la promesa de "no confíes, verifica" terminó dependiendo, en uno de sus casos más grandes, de la confianza ciega de millones de personas en una sola persona.
¿Tú qué crees, 25 años es una condena justa para el tamaño del fraude, o te parece excesiva comparada con otros casos de fraude financiero tradicional?
(El miércoles seguimos con otra historia insólita de la semana 5.)
