El hombre que se llevó 190 millones de dólares a la tumba (o eso dice)
Hay historias insólitas de cripto que te sacan una sonrisa incrédula. Esta no es una de esas. Esta es la que, años después, sigue generando teorías de conspiración serias, un documental de Netflix y familias que todavía no recuperan su dinero.
Gerald Cotten fundó QuadrigaCX en 2013, cuando tenía apenas 20 años. Con el tiempo, la convirtió en el exchange de criptomonedas más grande de Canadá, manejando cientos de millones de dólares en transacciones. Vivía como lo que aparentaba ser: un joven millonario del cripto. Aviones privados, un yate de 600.000 dólares, diecisiete propiedades, viajes a París, Hawái, Marruecos.
En diciembre de 2018, durante un viaje a India, murió de forma repentina. Su esposa dijo que fue por complicaciones de la enfermedad de Crohn. Tenía 30 años.
Hasta ahí, una tragedia personal. El problema vino después: Cotten era, según la empresa, la única persona en todo QuadrigaCX que conocía las claves de acceso a las billeteras frías donde estaban guardados los fondos de más de 100.000 usuarios. Cuando murió, se llevó con él el acceso a unos 190 millones de dólares.
Nadie más en la compañía tenía esas claves. Ni su esposa. Ni los abogados. Nadie.
La comunidad cripto, como era de esperarse, no se quedó tranquila con esa versión. Empezaron las teorías: que Cotten fingió su muerte para desaparecer con el dinero, que se había hecho cirugía plástica, que vivía escondido en algún lugar con nueva identidad. Nada de esto se pudo comprobar jamás.
Pero acá viene la parte más rara de toda esta historia: cuando finalmente lograron que peritos forenses revisaran las billeteras que supuestamente contenían los fondos, no encontraron casi nada. De los 190-215 millones que los clientes habían depositado, solo lograron rastrear unos 46 millones. El resto, simplemente, no estaba en ningún lado. Una investigación posterior reveló que desde 2016 la empresa ya no llevaba registros consistentes de sus reservas, y que se movían grandes cantidades de cripto hacia exchanges extranjeros.
O sea: es muy probable que el dinero ya no existiera mucho antes de que Cotten muriera. La "clave perdida" pudo haber sido, en realidad, la tapa perfecta para un agujero financiero que ya estaba ahí.
Hoy la historia es tema de documentales (Netflix hizo uno) y sigue sin resolverse del todo. No hay pruebas de que Cotten esté vivo, pero tampoco una explicación completa de a dónde fue a parar el dinero.
Lo insólito de este caso, para mí, no es la muerte ni el misterio. Es que a estas alturas, con toda la tecnología de rastreo blockchain que existe, todavía no tenemos una respuesta definitiva sobre qué pasó con 150 millones de dólares que simplemente se esfumaron.
¿Tú qué crees, murió de verdad y el dinero ya no existía, o hay algo más detrás de todo esto?
(El Miércoles seguimos con otra historia de la semana 2 — todavía no la has escuchado, y te aseguro que también te va a sorprender.)
