Solía creer que el acto de invertir era solo para personas con mucho dinero. Pero hace 10 años descubrí que invertir era una gran manera de lograr que personas normales pudieran acceder a cultivar cierta libertad financiera en un horizonte temporal que con el paso del tiempo se va ampliando de los meses a los años.

Aprendí leyendo durante ese tiempo que los mejores inversores no ganaban por saber más que los demás. Ganaban porque controlaban mejor sus emociones que el resto.