En las mentorías vocacionales que hacemos con jóvenes #venezolanos mi esposa y yo recomendamos la lectura del libro "El hombre más rico de Babilonia", un libro sencillo, corto, ameno que cuenta historias ambientadas hace miles de años.
Los jóvenes se sorprenden al descubrir que los problemas son prácticamente los mismos con los que están lidiando sus padres: Bajos ingresos, deuda, salarios, ahorro, malas inversiones, gente que gana mucho y acaba sin nada, gente que aguarda tener un golpe de suerte.
La lección incómoda es la misma de siempre: Toma decisiones. Trabaja. Aprende.
La riqueza no brota de la noche a la mañana. Y aunque llegues a ganar mucho, la clave es saber gestionar lo que tienes, para evitar perderlo todo. Pero hay una regla que se repite frecuentemente en el libro: Guarda al menos un 10% de todo lo que ganas. Primero debes pagarte a ti mismo.
En tiempos antiguos la riqueza se almacenaba en oro, plata y especias. Hoy tenemos herramientas todavía mejores para ahorrar a largo plazo. Porque con inflación, salarios reales estancados y monedas que pierden poder adquisitivo, ahorrar simplemente el dinero cada vez sirve menos.
La versión del siglo XXI de aquella regla es sencilla: gana, gasta menos de lo que ingresas, guarda al menos un 10% y conviértelo en el mejor dinero que tengas disponible.
Hace miles de años era el oro.
Hoy, es Bitcoin.
Cambian las herramientas pero las reglas para construir patrimonio siguen siendo las mismas.
Los jóvenes se sorprenden al descubrir que los problemas son prácticamente los mismos con los que están lidiando sus padres: Bajos ingresos, deuda, salarios, ahorro, malas inversiones, gente que gana mucho y acaba sin nada, gente que aguarda tener un golpe de suerte.
La lección incómoda es la misma de siempre: Toma decisiones. Trabaja. Aprende.
La riqueza no brota de la noche a la mañana. Y aunque llegues a ganar mucho, la clave es saber gestionar lo que tienes, para evitar perderlo todo. Pero hay una regla que se repite frecuentemente en el libro: Guarda al menos un 10% de todo lo que ganas. Primero debes pagarte a ti mismo.
En tiempos antiguos la riqueza se almacenaba en oro, plata y especias. Hoy tenemos herramientas todavía mejores para ahorrar a largo plazo. Porque con inflación, salarios reales estancados y monedas que pierden poder adquisitivo, ahorrar simplemente el dinero cada vez sirve menos.
La versión del siglo XXI de aquella regla es sencilla: gana, gasta menos de lo que ingresas, guarda al menos un 10% y conviértelo en el mejor dinero que tengas disponible.
Hace miles de años era el oro.
Hoy, es Bitcoin.
Cambian las herramientas pero las reglas para construir patrimonio siguen siendo las mismas.