Las presentaciones 13F del segundo trimestre dejaron una lectura clara: las grandes instituciones sostuvieron -y en varios casos ampliaron- su exposición al iShares Bitcoin Trust (IBIT) de BlackRock, incluso mientras Bitcoin caía cerca de un 30% en lo que va del año y cotizaba a la mitad de su máximo de octubre de 2025.
El movimiento agregado importa más que cualquier cartera individual, porque en un trimestre en el que el precio castigó el valor de casi todas las posiciones, el recuento de acciones se mantuvo firme entre los grandes tenedores. Esa quietud es, en sí misma, una señal: el retroceso no bastó para sacudir la convicción institucional.
Harvard pausa la venta, pero se inclina al oro:
Harvard Management Company reportó 3.044.612 acciones de IBIT por 101,4 millones de dólares al 30 de junio, exactamente las mismas que tres meses antes. Con eso frenó dos trimestres consecutivos de ventas, después de haber recortado su posición desde los 6.813.612 títulos que llegó a tener en septiembre de 2025. La caída de 15,6 millones en el valor del paquete respondió al precio, no a nuevas ventas.
El dato más revelador aparece al comparar con el oro. El fondo patrimonial de la universidad cerró junio con 171,2 millones de dólares en productos de oro (IAU y GLD), muy por encima de los 101,4 millones en Bitcoin, y ya había liquidado por completo el ETF de Ethereum que había estrenado apenas un trimestre atrás. Dartmouth, en la misma línea de quietud, mantuvo sin cambios sus tres ETF cripto.
Fondos soberanos firmes y una Wall Street dividida:
Los fondos soberanos de Abu Dabi tampoco movieron una sola acción. Mubadala conservó 14.721.917 títulos de IBIT por 490,1 millones de dólares, y el Abu Dhabi Investment Council otros 8.218.712 por 273,6 millones, su mayor tenencia reportada. Entre ambos suman unos 764 millones, cerca de 118 millones menos que en marzo pese a no haber vendido nada, en un descenso que corre por cuenta exclusiva del precio.
En Wall Street, en cambio, la foto se partió en dos. JPMorgan elevó su posición a unos 10,4 millones de acciones desde 8,3 millones y más que cuadruplicó su apuesta en el ETF de ether de BlackRock, mientras Morgan Stanley la recortó a unos 16,5 millones de títulos desde 17,3 millones.
Tudor Investment Corporation, el fondo de Paul Tudor Jones, sumó 109.446 acciones hasta las 688.529, aunque declaró opciones put por un subyacente de 23,8 millones de dólares, mayor que su tenencia directa: apuesta y cobertura conviven en la misma cartera.
Eric Balchunas, analista senior de ETF en Bloomberg, remarcó que la señal interesante está en compradores como Tudor, Harvard, Dartmouth o los fondos de los Emiratos, y no tanto en los grandes creadores de mercado, cuya presencia en IBIT -a su juicio- dice poco sobre las convicciones de fondo.
El saldo del trimestre es una convicción con matices. El dinero institucional no salió corriendo en la peor parte del año para Bitcoin, pero tampoco se lanzó a comprar la caída con euforia: sostuvo, ajustó al margen y, en el caso de Harvard, buscó refugio en el oro sin abandonar del todo la apuesta digital.
