#bip110forksignalingexpectedthisweekend

Lo que durante días parecía una posible bifurcación de Bitcoin ya ocurrió.

Al llegar al bloque 961.632, los nodos que ejecutan BIP-110 comenzaron a rechazar bloques que no señalizaran apoyo. El resultado hasta ahora es bastante contundente: la cadena minoritaria produjo apenas dos bloques en unas ocho horas, mientras la cadena principal avanzó 48.

¿Y por qué importa?

BIP-110 intenta limitar temporalmente el uso de Bitcoin para almacenar imágenes, texto y otros datos no financieros, buscando reducir el llamado blockchain bloat y devolver prioridad a Bitcoin como red monetaria. Sus críticos sostienen que el espacio de bloque debe asignarse mediante el mercado de comisiones, sin censurar qué tipo de transacción paga por utilizarlo.

Pero hay un dato que llama muchísimo la atención: solo alrededor del 2,53% de los bloques recientes señalizaban BIP-110, frente al 55% necesario para una activación convencional.

Y ahí está el verdadero experimento. No se trata únicamente de Ordinals vs. Bitcoiners. Se trata de una pregunta mucho más profunda: ¿Quién decide realmente qué es Bitcoin?

Los mineros producen bloques. Los nodos validan las reglas. Los exchanges deciden qué cadena soportan. Y los usuarios deciden dónde permanece el valor.

Por ahora, la cadena BIP-110 parece tener muy poca fuerza para competir con la red principal. Su escaso hashpower hace que los bloques lleguen extremadamente lento y la cadena minoritaria podría quedar prácticamente paralizada.

Pero hay algo mucho más importante para los holders de $BTC: la ausencia de protección contra replay attacks. Una transacción realizada en la cadena minoritaria podría, bajo determinadas condiciones, ser reutilizada en la cadena principal y mover BTC reales. Por eso, no trataría una eventual moneda del fork como un “airdrop gratis” para vender inmediatamente.

El verdadero indicador ahora no es el hashtag.

Es observar hashrate + exchanges + wallets + volumen + aceptación económica.