🤑El venezolano paga «peajes» absurdos para lograr esto. Primero debe comprar criptomonedas en el mercado entre pares, luego recargar una wallet de terceros (como Zinli o Wally) pagando comisiones que van del 2% al 7%, y finalmente pasar la tarjeta cruzando los dedos para que no se rechace la transacción por emitirse desde un emisor no reconocido y registrado fuera de las fronteras venezolanas (pues estas fintechs están registradas en Panamá).
La banca tradicional venezolana, como el BDV, Bancamiga o BNC, promete lo mismo. Pero bajo condiciones, si se quiere, claustrofóbicas. Acá hay cupos limitados, trabas para la asignación de divisas en la mesa de cambio y plataformas que no son realmente eficientes para realizar compras y pagos internacionales.
Es por eso que la tarjeta de Binance destruiría todo este engranaje de fricción. Y lo haría de una sola vez. Esto debido a que, como cualquier otra tarjeta de criptomonedas operativa en el mundo, permitría gastar el saldo de USD Tether (USDT) o bitcoin directamente en cualquier comercio —virtual o físico— sin necesidad de comprar dólares virtuales a intermediarios, sin hacer P2P previo y, lo mejor, sin pagar grandes comisiones🥳🥳🥳🥳