Quiero compartir con ustedes una reflexión sobre la narrativa dominante que nos están vendiendo sobre la economía de EE.UU. y la supuesta recesión inminente.
Nos bombardean con la idea de que la guerra arancelaria de Trump está hundiendo la economía, que los recortes fiscales reducirán el gasto público y que el mercado ya ha descontado lo peor. Pero, ¿qué tan cierta es esta versión de los hechos?
Primero, nadie sabe realmente el desenlace de la guerra arancelaria. Es un proceso de negociación, no un desastre anunciado. Fíjense en lo que pasó con Canadá: ambos países subieron aranceles, pero luego se echaron atrás.
Segundo, ¿realmente hay señales de recesión? Si EE.UU. estuviera al borde de una crisis, los bonos de alto rendimiento ya habrían disparado sus primas de riesgo, pero no ha sucedido. Además, el mercado laboral sigue fuerte, el consumo privado se mantiene y el gasto por hora trabajada crece.
Tercero, si la economía de EE.UU. estuviera en caída libre, ¿por qué las bolsas de China, Europa, México y hasta Canadá han subido? Eso no encaja con la narrativa de una crisis global inminente.
Mi conclusión es que nos han machacado con la idea de una recesión sin que los datos la respalden realmente. Sí, el S&P 500 ha caído un 10%, lo que históricamente equivale a una probabilidad de recesión del 50%, pero si analizamos los datos reales, la probabilidad es mucho menor, quizá entre el 15% y el 25%.
Lo peor ya está descontado en el mercado y lo único que queda es rebotar. Eso sí, todavía no se ha formado un suelo claro. Los dejo con esta reflexión para que cada uno saque sus propias conclusiones.
Nos bombardean con la idea de que la guerra arancelaria de Trump está hundiendo la economía, que los recortes fiscales reducirán el gasto público y que el mercado ya ha descontado lo peor. Pero, ¿qué tan cierta es esta versión de los hechos?
Primero, nadie sabe realmente el desenlace de la guerra arancelaria. Es un proceso de negociación, no un desastre anunciado. Fíjense en lo que pasó con Canadá: ambos países subieron aranceles, pero luego se echaron atrás.
Segundo, ¿realmente hay señales de recesión? Si EE.UU. estuviera al borde de una crisis, los bonos de alto rendimiento ya habrían disparado sus primas de riesgo, pero no ha sucedido. Además, el mercado laboral sigue fuerte, el consumo privado se mantiene y el gasto por hora trabajada crece.
Tercero, si la economía de EE.UU. estuviera en caída libre, ¿por qué las bolsas de China, Europa, México y hasta Canadá han subido? Eso no encaja con la narrativa de una crisis global inminente.
Mi conclusión es que nos han machacado con la idea de una recesión sin que los datos la respalden realmente. Sí, el S&P 500 ha caído un 10%, lo que históricamente equivale a una probabilidad de recesión del 50%, pero si analizamos los datos reales, la probabilidad es mucho menor, quizá entre el 15% y el 25%.
Lo peor ya está descontado en el mercado y lo único que queda es rebotar. Eso sí, todavía no se ha formado un suelo claro. Los dejo con esta reflexión para que cada uno saque sus propias conclusiones.
